Aún los pasillos del Cóndor

El crujir lento y agudo de la madera envejecida. La cadena fría y la calma. Las baldosas que murmuran los pasos pasados y miran desconfiadas a los/as visitantes (para ellas son como extraños). El aroma a humedad y gritos atrapados que suben y bajan esas angostas escaleras. Escaleras que se quejan como versos castigados. Al fin las celdas, no, no son celdas, son perreras, son espacios para los no humanos que aún se encogen en agonía y dibujan en las paredes los rostros de sus hijas/os. ¿El lugar? La Torre, el exterminio, el clímax de la deshumanización en el campo clandestino Villa Grimaldi, uno de los cientos que como collares colgaron del inglés cuello chileno en dictadura.

Las imágenes hoy son fuertes. Inmediatamente esos olores y sensaciones, sonidos y silencios se posicionan para la escritura. Y los versos, siempre compañeros para relatar eso que a veces cuesta.

Imposible no tararear la canción-poema de Quilapayún Bando N°1 o “Los Dictadores”, cuando en un pasaje señala “Voy a partir a Washington y pedirle a la CIA que me enseñe torturas todavía escondidas”. Esa rabia que llena las venas hoy es una portada de diario (on line por supuesto) La CIA, esa CIA que es uno y son miles respondió la solicitud de los quilas, y nos mostró, aun siendo muchas ya conocidas, sus formas de torturas, en esas cárceles secretas que aun pululan de la mano de Dante en los subsuelos del mundo.

Viejas atrocidades que parecen y se esfuman. Aún el país de la libertad continúa el intercambio clandestino de prisioneros “terroristas”. Aún el país de la democracia fusila y bombardea su occidental manera de entender la paz.

Como  en Vietnam entre el 65 y el 73, cuando fueron lanzadas más de dos millones de toneladas de bombas, o en Cambodia quienes recibieron un 50% más de bombardeos que los realizados contra Japón durante la II Guerra Mundial. 160 días consecutivos Cambodia recibió castigo aéreo estadounidense, quienes se enfocaban en los campos terroristas de un arroz subversivo. En suma, 600 mil personas muertas (“terroristas”), según informa Raúl Sorh.

El vuelo nocturno que hoy siguen realizando los ángeles de la libertad, con las barrigas de los aviones atestados de entes deshumanizados, nos abren la memoria de otros vuelos, unos que la propia CIA envidiaría, unos vuelos desde el sur del mundo. Los vuelos del cóndor.

En una muy cursi carta de invitación extendida a jefes militares y de policías latinoamericanos, Manuel Contreras, el mamo, decía:

“Manuel Contreras Sepúlveda, Director de Inteligencia Nacional, saluda atentamente al Sr. General de División Don Francisco Brites, Jefe de la Policía de la República del Paraguay, y tiene el honor de invitarle a una reunión de Inteligencia Nacional que se realizará en Chile entre el 25 de noviembre y el 01 de Diciembre. La reunión tiene carácter de estrictamente secreta…”

Es el año 1975 cuando se redacta esta carta invitación. Serán muchos los asistentes a esta cita, siendo los más entusiastas (como indicara luego un cable desclasificado por la CIA) Argentina, Uruguay y Chile.

Esta reunión es la fundación de Cóndor,  reunión llevada a cabo, como señala John Dinges, en una de las mansiones de descolorida elegancia que pueblan la avenida más ancha de Santiago. Cóndor ¿fue? el sistema represivo que asoló Latinoamérica cuando entre gorilas y tiranos se repartían los pueblos las dictaduras setenteras.

El programa incluía la conformación de un sistema centralizado de inteligencia regional que permitiera el intercambio de información, prisioneros, asesinatos, cárceles secretas y desapariciones en cualquier rincón de América Latina. Y claro, no podía ser de otra manera, Chile fue el impulsor, como también lo reconociera el cable desclasificado por la CIA ( del 28 de septiembre de 1976). El próximo año se conmemoran los 40 años desde la fundación de Cóndor.

Entre los aleteos feroces de un Cóndor que no se marcha, la memoria y la historia parecen no dar a basto de quienes merodean sus páginas en busca de respuestas para más preguntas. Ayer el Cóndor que desde el sur emprendía su vuelo, hoy, vestido de más metal y resignificado por otros actores, sigue volando el mundo. Siguen también clandestinos sus nidos de torturas y fusilamientos.

Hoy, enfrentado a una popularidad por los suelos, Obama aparece como el denunciante de estos crímenes por todos conocidos.  Estados Unidos y su criadero de cóndores, se enfrenta al fracaso (uno más) en su invención de la guerra contra el terrorismo. Veremos que resulta de esta bomba noticiosa, aunque todos sabemos que “en el nombre de la libertad”, los estadounidenses permiten muchas atrocidades.

Justo aparece la noticia de la CIA (quien además entrenara y formara  muchos de los hoy carteles narcos), a días de que en México se reconociera la primera víctima del asesinato de los 43 estudiantes, es Alexander Mora Venancio, de 19 años, y sus huesos pronto serán entregados a sus padres.

Unos pocos huesitos, las falanges

De un dedo, briznas y virutas

De costillas y fémures y rótulas,

Astillas de huesitos, rotas,

¡Por la puta, grandísimas putas!

¿Qué han hecho de los restos de los ángeles?(Armando Uribe).

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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