Negociación colectiva: percepción moderadora de las expectativas empresariales

La negociación colectiva ha pasado de ser un tema sólo regulatorio a un pilar importante en la discusión sobre cómo debe ser el futuro del trabajo en Chile, buscando equilibrar las asimetrías de poder propias de las relaciones laborales en un mercado cada vez más complejo debido a las transformaciones tecnológicas, organizacionales y culturales. Y son tiempos en que el vínculo entre empleadores y trabajadores no puede pensarse solo desde la eficiencia inmediata, sino también desde la legitimidad, la confianza y la sostenibilidad; un escenario en el que juega un rol clave el diálogo social.

En ese contexto, resulta relevante preguntarse no solo qué efectos tiene la negociación colectiva sobre salarios o condiciones laborales, sino cómo es percibida por quienes toman decisiones en las empresas. ¿Ven los empleadores estos procesos como un obstáculo, un costo inevitable o una oportunidad estratégica? ¿Sus percepciones influyen o no en la forma en que evalúan el desempeño de sus organizaciones y diseñan su futuro?

Y, justamente, el artículo científico "El papel moderador de las percepciones sobre la negociación colectiva sobre la relación entre desempeño pasado y futuro percibido por los empleadores", desarrollado por varios autores, nos brinda luces. El análisis recoge datos arrojados por la Encuesta Laboral (ENCLA) del 2019, del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), tomando -específicamente- las respuestas a tres preguntas que la ENCLA formuló a los empleadores: evaluación de sus resultados económicos comparados con el año anterior (desempeño pasado); sus expectativas para el año siguiente (desempeño futuro) y la tercera sobre ¿cuán conveniente es que existan procesos de negociación colectiva en la empresa? (percepción de conveniencia de la negociación colectiva). El artículo ahonda en la relación entre la percepción del desempeño pasado y las expectativas de desempeño futuro en las empresas chilenas, considerando cómo la valoración de la negociación colectiva actúa como un factor moderador.

La investigación confirma que, efectivamente, existe una correlación positiva y significativa entre los resultados económicos previos y las aspiraciones futuras de los empleadores. En términos simples, si una empresa ha tenido un buen rendimiento en el año anterior (2018), su directiva tiende a proyectar un escenario optimista para el año siguiente (2020).

Sin embargo, lo interesante no está en esa continuidad, sino en su interrupción al entrar en juego la percepción sobre la negociación colectiva, pues a medida que los empleadores valoran más positivamente la negociación colectiva, la influencia de los éxitos pasados sobre las proyecciones se debilita. Esto sugiere que, en contextos de alta valoración del diálogo social, el éxito futuro ya no se percibe como una simple inercia del pasado económico, sino como un resultado derivado de la estabilidad relacional y la cooperación con los trabajadores.

El documento resalta que la negociación colectiva trasciende la mera resolución de conflictos para convertirse en un dispositivo de legitimación y gobernanza frente a un contexto cambiante y con alta incertidumbre. Bajo una percepción favorable del diálogo, el desempeño organizacional deja de considerarse una responsabilidad exclusiva de la administración y se entiende como un logro coproducido. Esto reduce la incertidumbre, ya que la institucionalización de estos procesos fortalece la confianza mutua y el capital social, permitiendo que las organizaciones enfrenten cambios estructurales con mayor resiliencia.

Los hallazgos sugieren que promover una cultura de cooperación no solo mejora el clima laboral, sino que fomenta una visión de sostenibilidad empresarial a largo plazo. Al validar la negociación colectiva, los empleadores basan sus expectativas en la solidez de sus vínculos institucionales y no únicamente en indicadores de rentabilidad inmediata.

En síntesis, los resultados de este estudio refuerzan la idea de que, a mayor valoración de estos procesos, el desempeño futuro se percibe menos como una extensión mecánica del pasado y más como el resultado de la cooperación y la estabilidad institucional alcanzadas mediante el diálogo. El desafío entonces es fortalecer su calidad, su legitimidad y su capacidad de adaptación. El diálogo social establece las condiciones de comunicación y confianza necesarias; la negociación colectiva traduce ese entendimiento en acuerdos concretos y vinculantes. Juntos, permiten enfrentar un mundo del trabajo, cada vez más incierto, con mayor equidad y sentido democrático.

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