Educación ¿gratuita?

Educación gratuita y de calidad no deja de ser un slogan vacío que desaparece al preguntarnos qué significa o es. Tomemos la educación universitaria para acotar.Entonces, la educación gratuita ocurre sin gasto es decir no se paga la labor académica, la luz, agua, gas, arriendo, los equipos para hacer ciencia o arte, la docencia, la extensión, etc.

Es decir, los estudiantes asisten a una entidad que trabaja ad-honorem, aparecen los equipos desde la nada, hay instrumentos de música donados por alguien, por ejemplo. El lector dirá algo anda mal, nadie dice eso, pero ¿qué es lo que se dice con educación gratuita? Nada, vacío completo.

Lo que se quiere decir con educación gratuita no tiene nada de gratuito, al contrario es la más cara de todas, porque es la de mejor calidad y equitativa. No es educación gratuita sino que es la educación que da el Estado de Chile, equitativamente y de la mejor calidad posible en Chile, es decir es la educación estatal, entendiendo por el Estado a la organización del bien común de todos los chilenos.

Por un no sé qué de siutiquería, pacatería derechista, o de miedo a un cuco construido y caricaturizado del “estatismo”, ocultan intencionadamente que la única condición para una educación equitativa y de calidad es que sea del Estado de Chile, pagada y controlada por el pueblo .

En esta educación financiada por el Estado, éste debería pagar los salarios de los académicos, los reajustes anuales para todos los funcionarios del Estado, los gastos basales para la creación (ciencia, filosofía, arte, tecnología, humanidades), docencia y extensión y los gastos de administración.

En la actualidad el Estado no paga más allá del 15% del financiamiento de la Universidad de Chile y la obliga a financiarse por pago privado de los estudiantes y servicios. No hay universidad estatal en Chile, sólo hay universidades privadas en cuanto al financiamiento se refiere.

La dictadura militar, iluminada por la mente de Jaime Guzmán sacó a las universidades estatales del Estado de Chile por un mecanismo muy sencillo, dejó de reconocerlas como del Estado en la Constitución y las leyes de Educación (incluidas la LOCE y actual LGE) con lo que las obligó a ganarse el sustento con el lucro del privado.

La Concertación no sólo mantuvo esta condición sino que la agravó. No se dieron cuenta que esta disposición era anticonstitucional, primero por su arbitrariedad, segundo porque infringe el principio de igualdad ante la ley respecto a las instituciones del Estado en donde todas, excepto, las universidades estatales las financia en sus salarios y funcionamiento totalmente el Estado, tercero porque la verdadera universidad si se quiere dar una educación universitaria (no profesional) integral, equitativa y de calidad no puede sino que ser financiada integralmente por el Estado, en Chile, porque es puro gasto a corto plazo.

Pueden parecer extremas estas posiciones, pero es lo mínimo que se puede exigir.Lo que plantean otras posiciones parte de la base de lo que se llama hoy universidad, que no es universidad.

No hay universidad en Chile. La Universidad es una comunidad de maestros y discípulos que crea cultura universal en lo estético, intelectual, ético y en humanidades (se agrega lo espiritual pero algunos no comprenden esta realidad).

No hay ninguna institución en Chile llamada universidad que tenga un desarrollo programático en estas áreas del ser humano ¿Cuál es el proyecto de desarrollo estético en la Universidad de Chile? No hay, un programa de posgrado de filosofía estética (que existe) puede ser un componente de este desarrollo pero no lo sustenta suficientemente.

¿Qué hay de estética médica? Se piensa que los proyectos de investigación justifican la realización de desarrollo de la ciencia, pero no es así; miles de proyectos de investigación no garantizan que esa institución haga ciencia, es decir expanda las fronteras del conocimiento científico y critique los fundamentos de las matrices disciplinarias de la ciencia.

De hecho la investigación científica se hace en el mundo en otras instancias e incluso en las unidades de investigación y desarrollo de las empresas.El arte, la ciencia, la filosofía, la ética y las humanidades que se realiza en las universidades no tienen aplicación inmediata, en general, no producen rédito económico a corto plazo, pero a largo plazo son el sustento cultural inevitable para el desarrollo de ese país como civilizado.

Contrariamente, la ciencia puede ser muy crítica del desarrollo inarmónico y de la destrucción de la naturaleza.

Para matar a la academia, la dictadura militar le exigió un rédito económico inmediato, actividad que no se financiaba al tiro, no podía realizarse en Chile.

Resultado, se asesinó a la academia y con ella a la Universidad en Chile.

Se exigió y se exige que todo proyecto tenga una condición de “importancia” o “aplicación” al producto monetario. Se redujo a la universidad a la formación de profesionales, concebida la educación como un bien de consumo que le formara los cuadros técnico-profesionales a las empresas chilenas, para que allí fueran mejor explotados de tal modo de aumentar las ganancias y el lucro empresarial.

Lo estamos viendo, la tasa de explotación, el lucro y la “productividad” económica de las empresas se ha ido a las nubes y los salarios han subido un poquito o nada comparativamente; los proletarios ahora son profesionales incluidos los médicos trabajándole a las empresas de salud.

La creación de cultura universal es un bien inapreciable y lo que los estudiantes ganarán en autonomía intelectual y por ende crítica, moral, estética y espiritual al ponerse en contacto con los académicos tiene y tendrá proyecciones enormes en el desarrollo de Chile.

El Estado (pueblo) que tiene el dinero pagado por todos los chilenos tendrá que optar si quiere invertir ese dinero en esta educación para su juventud o si quiere negársela.Pero si la quiere, tendrá que pagarla integralmente.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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