Desde la Subsecretaría de Educación Parvularia, durante esta administración hemos impulsado un potente trabajo para fortalecer la gobernanza de datos, así como la articulación para la toma de decisiones de política pública basada en evidencias. En esta línea, y como todos los años, hemos puesto a disposición de la ciudadanía el Informe de Caracterización de Educación Parvularia 2025, que comparte información estadística esencial del nivel, relativa a establecimientos, equipos educativos, y que incluye un análisis de los últimos años para abordar los cambios que se han venido produciendo en cobertura y matrícula.
Como se evidencia en este documento, la matrícula del nivel ha disminuido progresivamente desde el 2019, dato que es clave mirar en profundidad. Esta tendencia, lejos de ser una señal de desinterés de las familias, responde a un fenómeno estructural: la disminución sostenida de la población infantil. Los datos del Censo 2024 dan cuenta que Chile tiene hoy menos niñas y niños en edad de asistir a la Educación Parvularia en comparación a una década atrás, y ese cambio sin duda impacta en la matrícula.
Este dato no puede llevarnos a perder de vista los avances que ha experimentado la Educación Parvularia y que nos posicionan como un referente en la región y a nivel mundial. Hoy, pese a los cambios demográficos, lo relevante es que el primer nivel educativo ha logrado aumentar su cobertura, alcanzando en 2025 un histórico 61,8%. Es decir, una mayor proporción de guaguas, niños y niñas asiste a los establecimientos y se beneficia de este nivel esencial para su desarrollo integral y para su trayectoria educativa presente y futura.
La evidencia es clara en entregar una señal positiva que plasma no solo el aumento de cobertura sostenido durante los últimos años, sino que también evidencia el reconocimiento creciente por parte de las familias del valor educativo, social y afectivo de las salas cuna, jardines infantiles y escuelas, y de un sistema educativo que ha sido capaz de sostener su alcance y pertinencia en un escenario cambiante.
Otra gran noticia que es parte del informe es la información sobre la asistencia, que ha tenido una mejora sostenida en 2025, alcanzando 78,9%, cifra que representa un aumento de 16,5 puntos porcentuales en comparación al mismo período de 2022. Esto ratifica el compromiso de las comunidades educativas con promover procesos de bienestar y desarrollo integral para las niñas y niños.
Estos avances hacia una asistencia permanente de guaguas, niñas y niños no ocurren por azar, sino que son el resultado del fortalecimiento del vínculo entre las comunidades educativas y las familias, así como el impacto de políticas públicas coherentes, pertinentes y sostenidas en el tiempo orientadas a la reactivación educativa, la protección de trayectorias y el acompañamiento integral de las infancias.
Tenemos grandes desafíos, especialmente para posibilitar el acceso a una sala cuna de calidad y aumentar la cobertura a estos tramos educativos. La agenda Sala Cuna para Chile presenta grandes oportunidades para concretar hoy -y no continuar postergando- la entrega de una educación pertinente y de calidad, en las que el juego y la participación protagónica de las infancias, se traduce en experiencias significativas, inclusivas y potenciadoras. Este es un paso concreto y necesario para avanzar hacia un Chile con más equidad desde los primeros años de vida.
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