El viernes 28 de febrero de 2026, EE.UU. e Israel ejecutaron un ataque contra Irán bajo la creencia de que en un fin de semana podrían desmantelar y reemplazar el régimen. Las pretensiones del ataque son principalmente el fortalecimiento geopolítico de Israel en Medio Oriente, bajo el prisma talmúdico del "Gran Israel"; así como el control de los recursos naturales y el bloqueo de la "Iniciativa de la Franja y la Ruta" y del corredor norte-sur desde Rusia a Irán, y de allí a India.
En respuesta, Irán bombardea las bases estadounidenses en los países del Golfo e Irak, ciudades israelíes como Tel Aviv, Haifa y otras. A ello se suman los ataques de falsa bandera para involucrar más países contra Irán, pero cuál es la pregunta que propone Irán. ¿Cuán sustentable es una guerra contra nuestra civilización? La respuesta es que no es sostenible en el tiempo y su riesgo es altísimo en cuanto compromete los suministros energéticos globales, en particular a Europa. En este sentido, es muy probable que desde el mismo Occidente, incluso EE.UU., estén solicitando una tregua, lo que para Irán ya es difícil de aceptar, por cuanto quien fue engañado varias veces con la excusa de las negociaciones se preparó décadas para esta guerra, y no cesará fácilmente hasta no consolidar objetivos de debilitamiento significativo de los agresores.
Si el arsenal estadounidense no es suficiente para durar más de cinco semanas, es probable que Irán logré el cambio de régimen en Israel, EE.UU. y quizás en algunas monarquías del Golfo. Si, ante esta situación, EE.UU. decide robustecer sus ataques contra todas sus capacidades de reproducción de arsenales, dicha acción tampoco es sustentable, por cuanto las capacidades norteamericanas ya se han agotado de modo acelerado e Irán mantiene un apoyo estratégico de retaguardia de China y Rusia. Aún más, es muy probable que EE.UU. esté pidiendo en secreto la intervención de estas dos potencias para inhibir a Irán de seguir respondiendo.
¿Cuál es el problema más preocupante? Que el sionismo talmúdico, en su desesperación de ver frustradas sus pretensiones de hegemonía del Medio Oriente y la progresión del Gran Israel, se vea tentado a utilizar sus armas nucleares, comprometiendo la seguridad de la humanidad.
En conclusión, el pueblo estadounidense está sufriendo una toma de consciencia de que está siendo utilizado en función de los intereses sionistas, lo que puede derivar en un incremento de la conflictividad política interna. Asimismo, la administración Trump está en el abismo político debido a una muy probable derrota en las elecciones parlamentarias. Sin embargo, las pretensiones hegemónicas de la angloesfera y del sionismo no cesan, lo que hace suponer que podrán venir más guerras en el Medio Oriente o en otra región del planeta.
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