Vandalismo, un peñasco en el camino

De aclamados y acompañados ayer, cuando invadieron las calles pidiendo una necesaria reforma a la educación, hoy son rechazados por el ciudadano medio. Este ya no tolera que desvíos del tránsito por las marchas estudiantiles alteren sus rutina de trabajo, ni que de vuelta a casa, imágenes de enfrentamientos con la policía y destrozos en la vía pública que los medios se deleitan en mostrar, le impidan descansar.

Los estudiantes tienen hoy un problema. No se entiende que sus demandas sean  a golpes. Ni que cada marcha termine con violencia. Se les confunde con los “encapuchados”.

Deberán hacer un gran esfuerzo por explicar su verdad a los ciudadanos: que necesitan seguir en la calle porque la calidad y la gratuidad universal prometidas avanzan lentamente. La matrícula en los establecimientos superiores públicos hoy sólo alcanza a un 15 % y no han terminado los colegios con co-pago. Por esto y mucho más es que siguen movilizándose, con las consecuencias negativas que al final es lo único que la gente ve.

Pero despejado el aire de humos incendiarios y gases lacrimógenos, con buena voluntad tanto unos como otros podrían ver todo lo alcanzado en materia de Reforma Educacional en estos últimos dos años y medio.

Cuando se presente al Congreso aquel sobre Educación Superior, se completará el paquete de 17 proyectos de Ley, de los cuales ya se han aprobado 16,  que el gobierno ha elaborado para aplicar la Reforma Educacional, buque insignia de su programa de gobierno.

Y cuando el Congreso lo apruebe, entre este y el próximo año-, tendremos todo el ciclo educativo mejorado: desde los infantes de los 2 mil jardines infantiles funcionando hoy, hasta los 300 mil universitarios que buscan aulas gratuitas y de calidad para perseguir sus sueños.

Ya por ley está proscrito el lucro en las Universidades y establecimientos educacionales que reciben aportes del Estado. Solo Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica los conservan temporalmente, mientras se configuran las reglas para su incorporación a la gratuidad el próximo año.

Ya tenemos 800 colegios particulares subvencionados donde los padres no necesitan desembolsar el co-pago y otros 400 están adaptando sus reglas para llegar a serlo. Hay algunos que quieren continuar siéndolo o transformarse en “particulares pagados”, lucro incluido, y ciertamente podrán hacerlo aunque sin aportes fiscales. El sistema educacional no es único ni absoluto, sino mixto. Pero los estudiantes no toleran que aún se entregue dinero de todos nosotros.

La Ministra Delpiano afirma que este año se llegará con esta meta únicamente al 5º decil, lo que significa 130 mil estudiantes con educación gratuita y que terminado el período Bachelet, el próximo año, se apunta a llegar al 6º, con un rezago de un decil. Todo lo cual se explica por la desaceleración económica mundial que por la globalización nos golpea al igual que a todos los países y a Chile en particular por la baja del precio del cobre ante la disminución de las compras por parte de  China.

Y aunque el presupuesto para educación se ha duplicado, los recursos provenientes de la reforma tributaria son insuficientes debido a las concesiones que hubo que hacer a la derecha para sacar el proyecto. Y esto es lo que los estudiantes no quieren que ocurra con su reforma.

Si alguien entendió que la gratuidad universal era total y ahora, tiene que corregirse.

En la obra gruesa, gobierno y estudiantes están de acuerdo, pero éstos no quieren dejar ninguna puerta abierta para que el lucro se pueda colar.

El MINEDUC sigue abierto al diálogo. Pero los muchachos se retiran insatisfechos porque no encuentran satisfacción a su exigente petitorio que va más allá del programa de Bachelet. Por ejemplo, condonar las deudas que padres y apoderados contrajeron en el sistema neoliberal y con las cuales los futuros profesionales han hipotecado su futuro. Y es una urgencia porque entretanto las millonarias deudas siguen creciendo.

¿Qué quieren los estudiantes?

Básicamente todos quieren gratuidad y calidad en la educación, pero en la sintonía fina, hay demandas distintas entre universitarios estatales y privados, y en las peticiones de los secundarios. Incluso en las “tomas” de colegios se ven aspiraciones específicas en cada uno.

Pero entre aquellas que los unen a todos están el fin al lucro en toda la Educación Superior y gratuidad universal durante toda la carrera universitaria a través de una ley de gratuidad permanente; desmunicipalización total de los colegios; término del CAE (Crédito con Aval del Estado) y de la AFI (Aporte Fiscal Indirecto), reemplazándolos por aportes directos a los establecimientos; la condonación de las deudas con los bancos; democracia interna; fin al subcontrato de profesores y funcionarios y penalización a quienes infrinjan las reglas.

Nada de esto informan los medios controlados por los enemigos de la Reforma. Y en consecuencia, los ciudadanos se confunden y piensan que los muchachos están demasiado empoderados y sólo quieren faltar a clases y alborotar el ambiente.

Resumiendo, los estudiantes salen a la calle para que “su proyecto estrella” se cumpla plenamente y se asegure rigurosamente. Presionan con marchas y “tomas” para que los partidos de derecha y de centro, aún dentro de la coalición gobernante, no la arreglen a su amaño durante su trayecto por el Congreso.

Entretanto, los servicios de inteligencia y la policía deberían despejar el camino de esta pugna librándolo del lumpen y de los ultra anarquistas escondidos bajo sus capuchas.

Como democracia podemos tolerar el anarquismo, esa minoría que no cree en nada y está contra todo y debatir sus ideas, pero no a los vándalos que destrozan nuestras ciudades y que con su actuación fascista del último tiempo vulneran las libertades de expresión, de culto y de manifestarse públicamente.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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