Mapas de amenaza por tsunami para tomar mejores decisiones

Las amenazas naturales en Chile abarcan una diversidad de orígenes, incluyendo terremotos, erupciones volcánicas, remociones en masa, inundaciones por lluvias, incendios, entre varios más. En cada caso, lo ideal es contar con herramientas que permitan gestionar oportunamente la emergencia, manejando a nivel territorial cuáles son las áreas más propensas y vulnerables a cada una de estas amenazas.

Es por ello, que según la ley 21364 de la creación del Servicio Nacional para la Prevención de Desastres (Senapred), el decreto 86 en su título IV establece que los organismos técnicos correspondientes deberán confeccionar y/o actualizar los mapas de amenaza y riesgo. Así, por ejemplo, los mapas de amenaza sísmica serán proporcionados por el Centro Sismológico Nacional (CSN).

En el caso de la amenaza de tsunami, el ente técnico encargado es el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), quien, por medio de sus Cartas de Inundación por TSUnami (CITSU) ofrece información sobre algunas zonas algunas costeras de Chile donde un Tsunami tendría potencial destructivo.

Mediante ese enfoque, el Programa Riesgo Sísmico (PRS) contribuye con este fin gracias a la adjudicación de un proyecto financiado por el Ministerio de Ciencias y su Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). Este proyecto pertenece al fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef), que busca precisamente estimular la transferencia tecnológica de instrumentos científicos con estado de aplicabilidad alta. Este proyecto se coconstruye con instituciones asociadas estratégicas tales como el Ministerio de Obras Públicas, el SHOA y la Asociación de Puertos de Chile.

La idea es generar mapas de amenaza complementarios a los disponibles en puntos críticos para el país, en este caso, los 10 puertos con mayor índice comercial. Estos mapas contarán con un enfoque probabilístico, ya que la base es el manejo de múltiples escenarios contemplando los hallazgos de los últimos años en el campo de la sismología, entendiendo a los terremotos como agente generador primario de tsunamis. Además, se incorporarán otras variables al diseño de los mapas, como por ejemplo el cambio proyectado en los niveles del mar, asociados al cambio climático.

Se contempla entregar estos instrumentos para mediados del año 2027, dado que la confección requiere un alto número de simulaciones numéricas, las cuales demandarán varios meses de cálculo. Sin embargo, la inversión (tanto en tiempo y recursos) en este tipo de iniciativas tendrá un gran valor social, ayudarán a tomadores de decisiones y en su capa final, permitirán contribuir en el bienestar global del país.

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