No castigar a los niños, sino a quien los usa

El debate sobre seguridad suele enfrentar dos ideas que no debieran ser contradictorias: proteger los derechos de las personas y entregar al Estado herramientas eficaces para perseguir al crimen organizado. El desafío está en distinguir dónde deben ponerse los límites y, sobre todo, contra quién debe dirigirse la acción punitiva.

La captación de niños, niñas y adolescentes para cometer robos, traficar drogas o explotarlos sexualmente exige una política específica. No estamos ante jóvenes que delinquen por sí mismos, sino ante adultos y organizaciones que los usan como herramientas para obtener beneficios a costa de ellos y de la sociedad.

Resguardar los derechos de la población general es indispensable, pero no puede significar que las policías carezcan de facultades para investigar eficazmente a estas redes. Interceptación de comunicaciones, agentes encubiertos, infiltración, vigilancia tecnológica y seguimiento de flujos financieros, bajo control judicial o legislativo, pueden ser decisivos para identificar a quienes reclutan, financian y dirigen estas organizaciones.

El objetivo debe ser aumentar la probabilidad de descubrir y condenar al verdadero responsable. Hoy la tasa de condena contra el crimen organizado es menor al 35%, y contra explotadores sexuales es menor al 10%, cifras insuficientes para disuadir. Aumentar la efectividad de las condenas reduciría más el delito que endurecer las penas de quienes, muchas veces, fueron captados e instrumentalizados: la certeza de una investigación eficaz disuade más que la severidad de la pena.

Es urgente perseguir con mayor eficacia a los adultos que destruyen trayectorias de vida infantiles, en vez de limitarse a castigar al niño utilizado. A la par, se necesitan programas sólidos de prevención y reinserción que reconstruyan vínculos familiares, escolares y comunitarios.

Si queremos reducir el delito, debemos desarmar las redes de adultos que lo producen y recuperar a los niños que instrumentalizan para su propio beneficio.