Barcelona “okupada” por la elite financiera

La ciudad condal estuvo virtualmente “okupada” por las fuerzas de seguridad por cielo, mar y tierra con ocho mil efectivos. Controlando férreamente sus fronteras con más de un millar de agentes y hasta suspendiendo por ocho días el tratado de Schengen, como ocurrió anteriormente con motivo de la cumbre de la UE en 2002 y la boda del Príncipe de Asturias, lo cual ha significado impedir la libre entrada de las personas al país, al margen de las numerosas detenciones practicadas por simple sospecha.

Todo con tal de no “perturbar” en lo más mínimo la tranquilidad de la cita de los más altos directivos del Banco Central Europeo (BCE), que en este último tiempo ha transformado a Barcelona en sede de sus periódicos y aparatosos encuentros.

Un gigantesco despliegue (paramilitar) que ha blindado las principales infraestructuras de la ciudad, edificios públicos y de corporaciones transnacionales, bancos, puerto, aeropuerto, ferrocarriles, plagado de uniformes, armas, helicópteros, coches y furgones policiales, de todas las policías, léase el Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil y los “Mossos d’Esquadra” (la durísima policía catalana).

Además de los vistosos agentes del cuerpo de elite “Grupo Especial de Operaciones” (GEO), con sus trajes oscuros, camisa blanca y corbata, exhibiendo sus vistosos auriculares y ostentando, exageradamente, que van fuertemente armados. ¡Al más puro estilo “Matrix”!

Son los cancerberos que tienen a su cargo la custodia del hotel “Arts”, el lujoso lugar en el que pernoctaron y se reunieron los participantes a este encuentro del BCE.

Una onerosa parafernalia bélica al más puro estilo de las Wehrmacht y con sus Blitzkrieg (guerra relámpago) que ha descargado por estos días toda la maquinaria de coacción estatal contra una ciudadanía indefensa e impávida.

Basta ver a los policías de civiles, encapuchados y con brazalete amarillo “cacheando” e interrogando indiscriminadamente a los viandantes en pleno centro de Barcelona.Imágenes de espanto que nos hacen confundir a esta hermosa capital de clase mundial con la militarizada Jerusalén.

Una injustificable subversión/usurpación del espacio público en un país dominado por el capital financiero global y brutalmente agredido en los derechos y el bienestar fundamental de su ciudadanía.

Especialmente si se tiene en cuenta que se trata de garantizar la “seguridad” de una delegación de tan solo 22 personas, entre miembros del consejo del BCE y demás autoridades, de visita por tres días.

Argumento tan pueril como hipócrita, pues han dicho también que se temía a que se repitieran los “graves” incidentes ocasionados en la pasada Huelga General (29M) “pudiendo afectar gravemente la imagen internacional de España y su economía”.

Como si las escandalosas cifras del paro, del fraude fiscal y los indultos a los defraudadores, no le afectara en lo más mínimo. O como si la gravísima corrupción política y los masivos engaños de su gobernante, los hachazos al estado del bienestar, la brutal represión policial con que se suele reprimir y criminalizar la (legítima) protesta ciudadana, no significaran nada en el concierto de la opinión pública internacional.

Sería bueno recordarles, una vez más, que la democracia española ostenta el despreciable record de ser una de las más “intolerantes”, “excluyentes” y “represivas” de la zona UE.

Para no hablar de las nuevas y escandalosas privatizaciones que anunció Rajoy o de las absurdas e irrisorias conclusiones de tan magno evento, pronunciadas por el impertérrito presidente del BCE, Mario Draghi, “he animado a España a perseverar en la consolidación fiscal…”

Lo que ocurre, en verdad, es que a estos “amos” del mundo y  sus cómplices locales les acusa el pecado y les remuerde la conciencia, porque saben muy bien que la inmensa mayoría de este país y del resto del continente, que está sufriendo sus políticas, les ha visto el plumero y las gruesas costuras a sus maquinaciones financieras, o se los verá “más temprano que tarde”.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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