Colusión verde

Camilo Catrillanca, el joven comunero mapuche, fue asesinado a mansalva, por la espalda, con un tiro en la nuca,  por una patrulla del GOPE, el 14 de noviembre pasado, en un operativo policial,  inculpándolo falsamente de acciones delictuales por él jamás cometidas, en la localidad de Temucuicui, en la comuna de Ercilla.

Este fatídico hecho, ocasionó quizás la principal crisis política  del actual Gobierno, copando  la agenda pública, hasta los últimos días del presente año.

Las responsabilidades políticas del ministro del Interior aún están pendientes, en el Congreso Nacional, salvo que se quiera tapar la evidencia con un dedo, tras un espurio acuerdo o arreglo de cocina, para evitar la acusación constitucional.

El despertar del sometido pueblo originario, les hace recordar lo triste que es vivir bajo el yugo del Estado chileno, sometido a leyes que no son para ellos, por el contrario son absolutamente desfavorables a sus costumbres y tradiciones.

Seguirán,  luchando  y defendiendo,  sus legítimas tierras usurpadas por  el colonizador de Su Majestad, en la región de Wall Mapu, utilizando  todos los medios pacíficos con astucia y estrategia, digna de grandes guerreros del pasado.

La impunidad es parte de la historia  de la nación mapuche,  permanentes atropellos y violaciones sistemáticas, a sus más elementales derechos humanos, son pan nuestro de cada día, la injusticia y dolor se acumulan por siglos, sin que se vislumbre una real solución política al centenario conflicto.

Crece la  lista de los mapuches asesinados, es tan larga, que no existe  familia,  que no tenga un  pariente cercano o lonko muerto en extrañas circunstancias, negándoles  los tribunales competentes,  el derecho elemental a la más mínima defensa.

Curiosamente los huincas blancos usurpadores extranjeros, colonizadores alemanes arrancando de sus propias guerras mundiales, obtenían el favor de los jueces, en desmedro de los legítimos y auténticos  habitantes milenarios.

Y la historia  se vuelve a repetir, en el siglo XXI, en plena democracia, con un gobierno elegido democráticamente, donde en la región de la Araucanía obtuvo un amplio respaldo popular, muchos de esos votantes mapuches, creyeron en la palabras y promesas del candidato, soñaron que vendrían tiempos mejores, mucho mejores que los gobiernos anteriores .

La represión comenzó desde el primer momento. Al asumir el Presidente de la República, procede a militarizar la zona, con fuerzas especiales de carabineros  entrenadas en las selvas de Colombia,

Hay fotografías que circularon en los medios oficiales de diarios y canales de TV,  donde el Presidente, Ministros, Intendente (R) y sus principales asesores, se sacaron sus respectivas selfis, con las tropas a sus espaldas, para reprimir con todo la tecnología existente a sus “compatriotas” indígenas locales.

Entonces la Caja de Pandora se comienza sorpresivamente a destapar y un aire nauseabundo  emerge desde las profundidades secretas de la cosa nostra.

La colusión verde comienza a operar con la  mentira y el engaño, para protegerse   del desaguisado cometido por la patrulla, intentando burdamente convencer a las autoridades y a la opinión pública, que el occiso era un delincuente habitual.

El proceder del Alto Mando de Carabineros, es fuertemente cuestionado por la opinión pública, informada  por las redes sociales independientes  que develaron la verdad, la verdad absoluta, la que distaba mucho de la oficial, acostumbrada a decir y hacer lo que su real y arbitrario antojo le exigía.

Cae el general director Bruno Valladares, (imputado por violación a los DDHH). Además por su responsabilidad directa del mando en la “Operación Huracán” toda una farsa en contra de los comuneros mapuches injustamente inculpados.

Súmase a esto el famoso “Paco Gate” el mayor fraude fiscal, que supera los 30.000 mil millones robados por una asociación ilícita, al interior de la policía uniformada.

Lo sigue el general director, Hermes Soto, cuyos peores enemigos los tenía entre  los seguidores del antiguo director, que no le perdonaron dar de baja a 15 generales y hacer una limpieza interna, por estar involucrados, en distintas conductas reprochables, en probidad y responsabilidad de mando.

Hermes Soto, duró menos de nueve meses en el mando, sus  oficiales sub-alternos  le ocultaron nuevos videos  grabados del asesinato y además se dieron el lujo, los autores del crimen grabar  en el recinto de reclusión, declaraciones  incriminatorias a la superioridad a cargo en la zona.

El ultimo designado  general director Mario Rozas (51) asume el mando con 52  generales oficiales menos, la tarea no le será nada de fácil, por decir lo menos, muy escabrosa, si quiere recuperar la confianza perdida en la Institución Policial.

En el año del feminismo  nombró a dos nuevas generales Pamela Olivares y Berta Robles. Puede que una de ellas llegue por primera vez ocupar el cargo de Generala Directora del otrora prestigiado  Cuerpo de Carabineros de Chile.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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