Morir sobre dos ruedas

Pudo no haber sucedido nada. La pesada máquina de SUBUS tardarse algunos minutos y Christian perder otro par y nada de esto estaríamos escribiendo.

Conocimos la noticia sin saber que era él. Nos llamaba la atención la frecuencia de estos “accidentes”, que como en el juego de las topeaduras siempre perdía el ciclista, que tiene como carrocería su cuerpo expuesto frente a móviles más grandes o más pequeños, pero siempre a mayor velocidad.

Se llamaba Christian, su familia le decía Crichón y su padre Crichi. Desde el viernes 30 de octubre a las 7:30 lo recordaran por esos nombres; o en la complicidad de su ausencia lo hablaran a diario, o a momentos sólo será sollozo y silencio. Les irá costando más o menos según pase el tiempo y todo continúe aconteciendo. Pero, de seguro y por siempre gaviotará en su entorno.

En medio de la pandemia hay más ciclistas, porque es una forma económica de trasladarse y además más segura respecto del contagio, ello sumado a los centenares de repartidores de cualquier cosa.

Ya no se trata de llevar o no el casco, o de transitar por la ciclovía, o circular por la derecha o portar chaleco reflectante o luces. Las muertes se repiten y las ciclovias a veces son estacionamientos, extensión de restaurantes para instalar mesas al aire libre o cualquier otra cosa.

Jorge, su padre - rememora que a Christian le gustaba la canción de Ismael Serrano, Papá cuéntame otra vez que tras tanta barricada/ Y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada/ Al final de la partida no pudisteis hacer nada /Y bajo los adoquines no había arena…

Christian, trabajaba en una empresa de insumos agrícolas, que le implicaba todo un nuevo despliegue y desafío. Había egresado  de periodismo en la UDP, sin titularse, pese a sus triunfos de pasantías en el extranjero y sus logradas investigaciones, pero su apuesta fue seguir  inventando y reinventándose.

 Lo conocí adolescente, oficiando de entrevistador con grabadora en mano para hacer, a veces, incomodas preguntas sobre la memoria reciente. Quería saber todo y con detalles.

¿Por qué militábamos? ¿Por qué quedarse luego del golpe? Todos los porqués,  y al final de esas intensas sesiones con extensos y preparados cuestionarios, quedaba con la extraña sensación que para él esas horas eran poco y que aún debía continuarlas por correo.

Su padre relata esos primeros instantes de la infausta noticia.

Todo fue a las 7:30 am., en la ciclovia de Santa Isabel con Carmen. Supimos como a las 10:00 y partimos al lugar y allí estuvimos hasta que levantaron el cuerpo. Murió en el acto, luego otros ciclistas me dijeron que tenían fotos de todo. Después, fuimos al SML, tratamos de realizar el trámite pero tenía que llegar su esposa. Elita, su madre hacía semanas estaba inquieta, por la frecuencia de ciclistas atropellados y nos lo había dicho a los dos.

Luego, cerca de las 20:00, organizaciones de ciclistas realizaron una velatón por Christian, nuevamente la consigna era: No más muertos por pedalear. En tanto, la bicicleta destrozada, sus hermanos mayores, habían atinado a guardarla en el maletero de una camioneta.

¿Qué dicen las frías estadísticas?

Según fuentes de CONASET de 130.713 siniestros de tránsito el 2019, en el 2,4 resultaron involucrados ciclistas. Pero, el eufemismo  involucrados en realidad hay que leerlo como víctimas, porque la desproporción es brutal. El balance final del año pasado fueron 2.199 lesionados y 85 fallecidos. Sólo durante el primer semestre del 2020 son 61 personas fallecidas por atropellos  mientras se movilizaban en bicicletas, lo que significa un 32% más que el año anterior.

Valería Gallardo tenía 21, era estudiante de Agronomía y la máquina 271 la arrolló a exceso de velocidad, su muerte fue instantánea y era un 15 de septiembre. En tanto, el 24 del mismo mes en el desarrollo de una manifestación por No más ciclistas muertos, fallecía un joven de 31 años.

Demasiadas esquinas y sitios tienen animitas con bicicletas blancas, mantenidas con fotos, flores y guirnaldas. Son la memoria de esta silenciosa y acumulativa tragedia, que como los femicidios se constituye  gota a gota hasta adormecernos o hacernos saltar y reaccionar.

Pero esta tragedia en vidas, no involucra sólo a Santiago por el número de población que reúne, en las regiones el saldo también es siniestro: el 15 de octubre en Los Ángeles, un reconocido profesor Jaime Tito Aedo Saravia, Director de la Escuela de Psicología de la Universidad Santo Tomás fue embestido por un vehículo que se dio a la fuga.

Incluso, es posible encontrar la web Bicineta que reúne estas noticias: el 15 de agosto una mujer de 41 años es atropellada y muerta en el Cajón del Maipo. El 25 de julio mujer muere en Calama.  En Linares, en el sector de Huapi Bajo el 22 de Julio fallece otra mujer ciclista y nuevamente el vehículo se da a la fuga.

En Temuco un 24 de junio sucede otro atropello con resultado de muerte y otro vehículo huye del lugar. En Curicó, muere otra mujer el 3 de junio. La lista es interminable, seguramente recorre todo Chile como triste saldo, que luego quedará enclaustrado en duelos familiares.

Después, vendrán los litigios en los tribunales: los responsables acreditando intachable conducta; las dificultades probatorias; las prisiones preventivas por cuasi delito de homicidio; el historial de antecedentes como conductor; el tener que probar la ingesta de alcohol al conducir o el hacerlo de forma imprudente y a mayores velocidades que las recomendadas. Y un largo etcétera.

Conozcamos más de Crichi, por su padre: fue metódico, divertido, arriesgado - practicó varios años ciclismo aventura, pero no le gustaba competir. Fue obsesivo con las cosas en que se comprometía. Y siempre seguía siendo cariñoso como cuando niño: paternal con sus primos menores y con las hijas e hijos de sus hermanos.

Christian estudió Periodismo en la UDP y junto con un compañero y una compañera se presentó al concurso para estudiantes: “Estímulo Telefónica a las Comunicaciones”, que reunió a concursantes de once países de Latinoamérica.  El premio fue una pasantía en el diario El País de España. El 2013 les correspondió a los estudiantes: Felipe Pavez, Ivonne Bastías y Christian Martínez con su sitio digital “A 40 años el golpe”.

Posteriormente, el 22 de agosto del 2014 ETECOM Chile anunciaba otra  pasantía. En la nueva oportunidad los compañeros de curso eligieron a Christian para viajar, el que a su vez escogería Terra-México como destino.

Años antes, al egresar de 4to medio, sus compañeros lo describirían así en el anuario. Al llegar a segundo medio, comenzó a relucir su interés por las movilizaciones estudiantiles [...] fue a tomas de otros colegios[…] participó en varias marchas [...]gracias a esto, decide plasmar la historia y la vida de sus padres durante la dictadura en un libro, que lo mantuvo ocupado gran parte de tercero medio...ya en cuarto medio  el Chris se hizo famoso [ ...] quiso crear conciencia haciendo un paro...que luego conllevaría una toma [...] mucha suerte con lo que hagas, te queremos mucho, no te olvides de eso. Tus amigos.

El 25 de octubre, cuando eran las 11:30  Christián concurrió a votar a un colegio de Ñuñoa. En el recuento de su participación estuvo presente en todas las movilizaciones desde el 18/O y también  las anteriores: del 2011 y del 2008. Jorge, su padre, concluye: nuestro Crichi aspiraba a un cambio social, político y económico de fondo y tenía mucha confianza en la movilización.

La ciudadanía mayoritaria de Chile, mayoritaria en las calles y ahora también en las urnas, no sin pocos dolores y quiebres busca construir condiciones de un Chile justo y digno, palabras sencillas, pero tremendamente exigentes hoy en día.

Las ciudades, su diseño y planificación urbana, la seguridad más plena para peatones y ciclistas es una tremenda e inmensa tarea. Deben primar los espacios públicos, peatonales y de circulación protegida para ciclistas y vehículos menores. Demasiadas vidas jóvenes y adultas, demasiados proyectos truncos, demasiados dolores continúan aconteciendo, como si fueran inevitables en la locura compulsiva de más y más vehículos, más y más cemento, más y más velocidad.

No más muertos por pedalear, como reiteran miles de ciclistas por todo Chile.

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