Declaratoria histórica: río Mapocho, pulmón y riñón verde de Santiago

El año 2026 comienza con una noticia histórica: la declaratoria del río Mapocho -en su extensión por 13 comunas- como humedal urbano de Santiago. La medida, publicada en el Diario Oficial el 16 de enero, protege más de 600 hectáreas bajo la Ley 21.202 de Humedales Urbanos, sumándose a los más de 144 ecosistemas ya resguardados en el país, y beneficiará no solo a las 13 comunas impulsoras, sino a toda la Región Metropolitana.

Durante la tramitación de la Ley 21.202 en el Senado, defendimos su potencial como instrumento efectivo para conservar la naturaleza en entornos urbanos. Esta norma permite avances concretos en mitigación climática y genera una mejor calidad de vida para la comunidad, mediante medidas e infraestructura que fomentan una convivencia sana y responsable con el entorno natural -como ya se aprecia en sectores de Providencia, Quinta Normal, Renca y otros puntos-. Con esta declaratoria, resulta fundamental que las comunas por donde transcurre el humedal se comprometan a su resguardo consciente, al igual que la comunidad organizada, que debe velar por su integridad.

La Convención Ramsar, en su quinto plan estratégico, subraya que "los humedales son fundamentales para el bienestar humano y un planeta saludable, al proveer servicios ecosistémicos de apoyo, regulación, aprovisionamiento y culturales". Estos incluyen alimentación, agua limpia, regulación climática, reducción de desastres y aportes recreativos, espirituales y educativos, más allá de la biodiversidad.

La resolución del Ministerio del Medio Ambiente detalla los servicios del Humedal Urbano Río Mapocho: en regulación, actúa como corredor eólico con efecto enfriador, mitiga inundaciones y asegura disponibilidad de agua superficial; provee hábitat para fauna nativa y flora; y en lo cultural, fomenta recreación, rutas no motorizadas, inspiración artística y educación ambiental. Así, este pulmón y riñón verde oxigena la ciudad y fortalece su resiliencia ante la crisis climática.

Grandes capitales mundiales han revitalizado ríos emblemáticos frente a desafíos similares. París invirtió 1.400 millones de euros para descontaminar el Sena de cara a los Juegos Olímpicos 2024, logrando que fuera apto para el baño público. Más cerca, Bogotá protege una red de humedales Ramsar -11 sitios clave-, además del páramo andino como fuente de agua y el río Bogotá, restaurado tras décadas de contaminación intensiva. Estos casos demuestran que la anticipación evita costos exorbitantes y multiplica beneficios para la población.

La Ley 21.202 habilita precisamente a municipios y comunidades a prevenir deterioros irreversibles, fomentando planes de manejo participativos basados en el capital natural. Con esta declaratoria, Santiago ingresa al selecto grupo de metrópolis que, mediante organización social y políticas públicas, combaten la crisis climática desde sus núcleos urbanos.

No obstante, el éxito depende de la implementación: la ley dota a los municipios de herramientas, pero fue diseñada para avanzar con la participación activa de la ciudadanía. Cualquier progreso en gobernanza, restauración o desarrollo debe involucrar activamente a las comunidades, garantizando beneficios duraderos en equidad ambiental y cohesión social.

Reconozcamos este hito como un gran logro para Chile en materia de conservación ambiental, y sigamos avanzando hacia una Santiago -y un Chile- más verde y resiliente ante los desafíos naturales del mañana.

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