Adiós a un hombre con convicciones

El legado del ex Presidente Patricio Aylwin Azocar es inconmensurable, no sólo por las complejidades de la transición a la democracia que de suyo es valorable, sino por las virtudes políticas que encarnó.

El legado de Don Patricio está en distintas dimensiones, pero quisiera relevar sus actitudes diarias. Caracterizado por todos quienes les todo convivir con él como un político sencillo, servidor del prójimo, una persona que escuchaba y que decidía motivado principalmente por el bien común. Todos ellos valores propios de un humanista cristiano consecuente, pero a la vez bastante escaso en la actualidad.

Su consistencia como político está en la defensa y promoción de los derechos humanos, no sólo por propiciar las condiciones para la verdad y justicia en un período pos dictatorial, sino porque siempre veló por una política de diálogo y entendimiento. La democracia no la vivió como un pacto electoral, sino como un régimen que garantizaba de mejor manera la protección de la dignidad humana.

Su polémica posición frente al mercado, al cual describió como “cruel” en momentos que nuestra sociedad vivía un triunfalismo gracias a ideas liberales que lo defendían acérrimamente, argumentando que el mercado actuando sin interferencias es el mejor asignador de recursos.

Al respecto, Don Patricio demostró a contracorriente (dándole el tiempo la razón) ser hombre con profundas convicciones que jamás dejó al margen a la persona humana. No entendió que un sistema económico prescinda de trabajadores, no aceptó que las reglas para una mayor intercambio comercial fueran a costa de derechos laborales, no comprendía el aporte de la inversión extranjera como un bien en sí mismo, ya que postuló siempre que las personas estaban por sobre el capital.

Finalmente, el Estadista Patricio Aylwin entendió el valor de los hombres en la sociedad, y sus ideas no las conculcó únicamente al ámbito teórico, académico o retórico, ya que vivió cultivando sus virtudes desde la coherencia de vida, sin caer en la tentación de transformarse en un hombre rico y poderoso en sí mismo, puesto que siempre comprendió que el poder es para servir a los demás, ese fue su sentido de vida hasta el último día de existencia.

En la memoria histórica quedará a fuego el legado de hombres que hicieron la patria grande, en donde Don Patricio encontró un lugar destacado. ¡Hasta siempre don Patricio!

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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