Boric, la Lista del Pueblo y el estallido social: pie forzado del presidencialismo

Para Gabriel Salazar, el poder constituyente es el mecanismo en que puede y debe ejercer el pueblo por sí mismo -ciudadanía soberana- para construir el Estado, según su voluntad deliberada y libremente expresada, mediante la forma en que le parezca necesario y conveniente para su desarrollo y bienestar.

Ante ello, sugiero entender al Estallido Social cómo manifestación sintomática del descontento social, y por ende, la canalización de aquello, a través de su ejercicio por medio del poder constituyente. Este último, manifestado a través desde una plataforma parlamentaria-partidista de fines de 2019, la cual no ha sido exenta del cuestionamiento independiente-no partidista, sin comprender -a mi juicio- que el mero hecho de cuestionar el sistema partidista per se y una eventual estrategia de frenar una acusación presidencial carece de sentido estricto del rol de Gabriel Boric y el pie forzado del presidencialismo actual que conviven en la Lista del Pueblo.

Advierto que se ha generado una crítica desde La Lista del Pueblo en el marco de considerar que en primarias no se evidenció el voto tácito de dicha facción a favor de Gabriel Boric, e incluso, evidenciando la posibilidad de analizar una candidatura presidencial alternativa desde las izquierdas. Toda vez, existiría este cuestionamiento partidista de Apruebo Dignidad, apuntando al rol de Gabriel Boric en dicha decisión de fines de 2019, evidenciado en la frase "en Plaza de la Dignidad no se celebró anoche".

La oportunidad es clara y decidora, conlleva comprender que ambos caminos son más que convergentes y sincrónicos, pero con una clara visión paradigmática-política: el rumbo de la Convención Constituyente y el presidencialismo.

Por una parte, la Convención Constituyente tiene la oportunidad de decidir y proponer distintos caminos para nuestro país, incluyendo un nuevo sistema de gobierno, el cual es el pie forzado actual de la Lista del Pueblo. En ese sentido, se cuestiona el sistema actual partidista-presidencialista, pero no se logra visualizar el poder constituyente para cambiar dicho régimen de gobierno si se define en la convención. Por otro lado, tenemos una oportunidad única de un régimen presidencialista -y por qué no el último en la historia de Chile- liderado por Gabriel Boric y Apruebo Dignidad para facilitar dicho proceso constituyente y firmar una nueva Constitución.

Ambos caminos son complementarios y necesarios, deben comprenderse desde la unificación del poder constituyente y el rol de la Lista del Pueblo en ello; así como el presidencialismo de Gabriel Boric como tremenda herramienta de convergencia constituyente. Y por último, por qué no, pasar de un pie forzado innecesario que desune, a ser la antesala del término del régimen presidencialista de Chile y de los "partidos del orden". La oportunidad es nuestra.

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