Estatuto laboral para estudiantes o el proyecto de Ley que destruye el empleo decente

Ese viejo proverbio de “Freno dorado no mejora el caballo”, viene bien para desmantelar la promesa del Gobierno de Sebastián Piñera, que asegura que con su Proyecto de Ley que busca crear un Estatuto Laboral o “Contrato Especial” para estudiantes de educación superior que deseen combinar sus estudios con trabajo, aumentará el empleo formal y de calidad.

Esa es una falacia para ocultar lo obvio porque entre otras figuras, este proyecto lo que hace es profundizar aún más la flexibilización laboral y con ello, dada la experiencia que tenemos, se abre todavía más la puerta a una serie de abusos por parte de los empleadores porque, no nos engañemos,  con la flexibilización de la jornada laboral también se flexibilizan los pocos derechos adquiridos por los trabajadores.

En la práctica, con este proyecto que ya fue aprobado en general por la Cámara de Diputados, la promesa de Piñera, de la Derecha y de algunos parlamentarios de oposición, significa que la creación de más empleos solo es bajo la condición de mayor precarización laboral.

Cuestión que tampoco es al azar, pues la precarización - bajos salarios, inestabilidad laboral, desprotección previsional, mínimas o nulas condiciones de higiene y seguridad, escasas posibilidades de desarrollo profesional al interior de las empresas, extenuantes horarios, desincentivo a la sindicación, entre otras - ha sido, y es, clave para aumentar las utilidades de las empresas de manera desproporcional respecto del magro ritmo con el cual crecen los salarios.

Y  bastan algunos contenidos de este proyecto de Estatuto Laboral  (o “Contrato  Especial”) para darse cuenta de lo lejos que está de la promesa de “crear empleos de calidad”.

Establece dos nuevas causales de terminación del contrato de trabajo, cumplimiento de la edad de 29 años y la pérdida de la calidad de alumno regular, en ambas no se establece indemnización alguna, a pesar de que una persona pudiese trabajar hasta 10, 11 años continuos bajo esta modalidad de contratación.

Altera gravemente las reglas sobre jornada como los límites diarios, descanso dominical, límites de distribución de horas, control por parte de la Dirección del Trabajo. Este aspecto constituye uno de los más críticos y perjudiciales, pues introduce un nivel de flexibilidad inexistente en nuestra cultura de relaciones laborales.

En empleos donde existe poco espacio para una negociación individual real entre las partes, se abre una riesgosa puerta hacia el abuso laboral, por la vía de la imposición de las condiciones de trabajo.

Altera el objetivo protector del fuero laboral al imponer la obligación al juez de conceder el desafuero en caso de fuero maternal, sindical u otro.

No se resguarda el principio de protección al empleo y continuidad laboral, ya que no especifica que el contrato seguirá siendo de carácter indefinido; es más, impone la obligación de “suscribir un nuevo contrato de acuerdo a las normas generales”, dando a entender que este nuevo contrato no tiene ninguna vinculación con el  anterior “Contrato Especial”.

Establece la posibilidad de que empleador se exceptúe del pago de la cotización para salud, alterando las reglas sobre el aporte en materia de seguridad social que se encuentran en todas las normas del Código del Trabajo.

Uno de los sectores económicos que puede resultar más afectado es el Comercio-Retail (que ya es uno donde más se está empleando a jóvenes) porque si bien este Proyecto pretende enfocarse solo en este grupo etario, en la práctica encierra el riesgo de la tentación de que las empresas reemplacen trabajadores  por trabajadores jóvenes estudiantes en permanente rotación, sobre todas en horarios de alta demanda de clientes, contratándolos por horas.

Y eso, es mano de obra barata porque el costo de mantener un joven en jornada flexible  versus un trabajador jornada formal es mucho menos oneroso. Además con la excusa de la creciente robotización de los puestos de trabajo, la precarización también se está automatizando.

El empleo  o desempleo  juvenil suele estar aparejado a causas diversas, como la falta de calificación, las expectativas o los salarios pero ninguna de estas cuestiones se abordan en el contexto de este Proyecto de Ley.

Y no existe evidencia irrefutable que a mayor nivel de flexibilidad de las modalidades de contratación, menor sea la tasa de desempleo de los jóvenes. Esta evidencia es aún más escasa respecto de jóvenes que se encuentran en etapa de estudios superiores.

Es por ello que la aprobación de este Estatuto Joven, al que el Gobierno le ha puesto urgencia, sólo se enmarca en un escenario que el Ejecutivo  está construyendo con mucha sequía legislativa pero a su vez con un gran temporal antisindical, flexibilizando el concepto de “servicios mínimos” o culpando  a los trabajadores del cierre de las empresas.

Esto sin duda habla de un gobierno que quiere impulsar una relación conflictiva con los trabajadores.

Ante esta ofensiva del Gobierno,  los trabajadores y trabajadoras  debemos responder de manera organizada y movilizada para exigir y velar por un trabajo decente como base del desarrollo sostenible de nuestro país.

Un trabajo decente para todos, jóvenes y adultos, en dignidad humana, en seguridad, en libertad, en igualdad, con salarios justos y con respeto por los derechos laborales individuales y colectivos que se han ido conquistando a lo largo de la historia de la humanidad.

Desde Facebook:

Guía de uso: Este es un espacio de libertad y por ello te pedimos aprovecharlo, para que tu opinión forme parte del debate público que día a día se da en la red. Esperamos que tus comentarios se den en un ánimo de sana convivencia y respeto, y nos reservamos el derecho de eliminar el contenido que consideremos no apropiado

Edición
Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
Columnas recientes
Columnistas