La Revolución pendiente, la Fraternidad

Libertad, Igualdad y Fraternidad, los grandes principios que dejó la Revolución Francesa, siguen teniendo importancia para la humanidad aún cuando han tenido en el tiempo mayor preeminencia uno u otro.

En el siglo pasado hubo una verdadera revolución de la Libertad, desde el amor libre hasta el liberalismo económico.

Esta libertad se gestó a costa de la Igualdad y es así como sería la cuna donde naces, la que definiría el destino de cada persona. Una libertad completa para algunos y limitada para muchos, los que no pueden optar sino aceptar lo que reciben.

En contraposición a ésta, se gestó la revolución Igualitaria que pretendía el Comunismo. En aras de construir una sociedad sin clases con igualdad de derechos y oportunidades para todos, termina con nuevas formas de clases y a costa de la libertad con la dominación dictatorial de la población.

En definitiva, hasta el presente, hemos vivido en esta polaridad. Mientras más libertad menos igualdad y mientras más igualdad menos libertad.

¿Qué ha faltado? ¿Por qué se han visto distorsionado estos grandes valores?

¡Por la ausencia de la fraternidad! Porque la Revolución de la Fraternidad está pendiente.

La fraternidad da sentido, fuerza y contenido a la libertad y a la igualdad.

Si queremos construir un país más justo, más solidario, con igualdad de oportunidades y en definitiva más feliz, sin duda alguna debe ser una sociedad más fraterna.

La Solidaridad, es la expresión social de la Fraternidad, la que hace posible la convivencia creadora y enriquecedora de la libertad y la igualdad en el plano social, como polos estructurales de un Nuevo Acuerdo Social para nuestro país. 

Este debe ser el principio rector de nuestra próxima Constitución. Desde allí debemos articular una sociedad más justa, más equitativa, más solidaria para todos.

Donde podamos asegurar un espacio fraterno para todo el que nace en nuestro suelo con una salud, educación de calidad, un espacio adecuado para vivir y una jubilación digna.

Es desde una cultura más fraterna donde la justicia, la igualdad de derechos, la solidaridad como un valor comunitario, salen de un anhelo, de un pensamiento, de una postura, para transformarse en relaciones permanentes motivados por una forma de vivir y actuar.

“Un ser humano está hecho de tal manera que no se realiza, no se desarrolla ni puede encontrar su plenitud «si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás».

Ni siquiera llega a reconocer a fondo su propia verdad si no es en el encuentro con los otros: «Sólo me comunico realmente conmigo mismo en la medida en que me comunico con el otro». Esto explica porqué nadie puede experimentar el valor de vivir sin rostros concretos a quienes amar. Aquí hay un secreto de la verdadera existencia humana, porque «la vida subsiste donde hay vínculo, comunión, fraternidad y es una vida más fuerte que la muerte cuando se construye sobre relaciones verdaderas y lazos de fidelidad. Por el contrario, no hay vida cuando pretendemos pertenecer sólo a nosotros mismos y vivir como islas: en estas actitudes prevalece la muerte».”(Papa Francisco Fraterlli Tutti 87)

Es la fraternidad, en el valor de los vínculos, de las relaciones sociales de calidad, lo que en definitiva genera la mayor felicidad. Así lo demuestra un estudio de Harvard realizado durante 80 años y que ha seguido la vida de 724 personas en sus distintos momentos.

También lo ha señalado la neurociencia y Paloma Rosado en su libro “la Revolución de la Fraternidad”. Humberto Maturana ha dicho.

“Crear una democracia comienza en el espacio de la emoción con la seducción mutua para crear un mundo en el cual continuamente surja de nuestras acciones la legitimidad del otro en la convivencia sin discriminación ni abuso sistemático" ... "el aspecto fundamental de lo humano está en el Amor".

La Constitución de la Fraternidad es el gran desafío para un mejor futuro para nuestra patria.

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