La situación producida en Venezuela, por la extracción del presidente Maduro y su señora, dará para muchos comentarios, análisis y películas, pero también debiera servir para generar un nuevo orden internacional. En nuestro país, los planteamientos absolutamente opuestos del Mandatario saliente y el entrante, marcados por sus propias ideologías, tienen parte de razón.
Boric acentúa la gravedad de la intervención de una potencia sobre un país del continente que podría generar las bases de futuras intervenciones a otros países y esto sería absolutamente contrario al derecho internacional. Sin con ello desconocer el carácter de ilegítimo del régimen de Maduro.
Kast acentúa el carácter de un gobierno ilegítimo, que perdió en las urnas y se reinstaló por el poder de la fuerza y el gran abuso a los derechos humanos que allí ocurre. Por lo tanto, siendo un régimen ilegítimo y además asociado al narco terrorismo, justifica una acción de esta naturaleza.
Ambos tienen parte de verdad, pero no cruzan la vereda para establecer una visión común, más significativa y potente. El problema de fondo es la tremenda crisis del sistema internacional, que, en lenguaje chileno, "pesa menos que un paquete de cabritas".
No puede ser posible que, en el siglo XXI, no existan maneras de resguardar la democracia por parte del resto de los países democráticos -no estamos pidiendo a China o a los países del oriente medio que velen por algo que ellos no tienen-, de tal manera de frenar las dictaduras y de aquellos que no desean entregar el poder a pesar de perder las elecciones, como en el caso Maduro. (Ojo no sabemos lo que pasará a futuro con Trump) Lo mismo si se está actuando contra los derechos humanos. Por lo tanto, debe existir un mecanismo de intervención, porque la única manera de sacar a un tirano es por la fuerza. No puede estar el mundo viendo las atrocidades que se cometen como en una vitrina o un cine y se queden en puras lamentaciones y declaraciones.
Es muy lamentable constatar que el pueblo cubano ha debido aceptar una dictadura por 67 años y el mundo fuera de compadecerse no hace nada más. He estado en dos oportunidades en dicho país y las condiciones de vida son paupérrimas. Todos contemplan la situación, saben lo que la gente vive, pero nadie interviene. Sabiéndose que no hay condiciones para que el cambio se dé desde adentro.
Por otra parte, es cierto que los Imperios han existido siempre en la historia de la humanidad. Los mismos que por la fuerza pueden imponer sus condiciones a otros países. Hoy Trump lo declara sin ambigüedades. ¡Queremos el petróleo venezolano! No se arruga en decirlo. Por primera vez parece ser honesto. Frente a esta realidad, sin un sistema internacional robusto, los países chicos siempre seremos devorados por los grandes imperios. Hoy ese sistema está débil. Las Organizaciones Internacionales miran impávidos los hechos y poco o nada pueden hacer o decir. Las Naciones Unidas con el bloqueo a sus decisiones de parte de 5 potencias, lo hace un títere a su servicio. El concierto de naciones podrá cuestionar la acción de cualquiera de estos países con serios argumentos, pero el mismo tiene el derecho a veto. ¡Por lo tanto no pasa nada!
Lo que sí está claro, es que las potencias se reparten el mundo y cada cual ejerce su poder imperial sobre algunos países. Estados unidos ha vuelto a la Doctrina Monroe y, con este acto en Venezuela, nos ha notificado que vuelve a tomar el control de su patio trasero. Por lo tanto, las políticas internacionales de todos nuestros países deberán adecuarse a esta doctrina mientras no exista un sistema internacional sólido pero diferente al actual que resguarde los intereses de los países más pequeños. La pregunta de hoy es la de Chapulín Colorado: "¿Y ahora quién podrá defendernos?".
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