Los desafíos del NO

En estos días de primavera, cuando comienza a pasar la fecha donde recordamos el triunfo del NO y se van apagando las luces y la música de la celebración de las distintas actividades e iniciativas, es bueno realizar una reflexión que nos permita desarrollar una mirada de futuro, pero nunca renunciando al significado histórico y personal de tan emblemática fecha.

Es así que en esos años comprendíamos perfectamente que, dicho acto simple y prístino de votar, era el último gran esfuerzo de una serie de movilizaciones sociales y políticas, que estaban culminando en el Plebiscito del 5 de octubre de 1988. Éramos muchos los que teníamos muy claro los efectos jurídicos de la votación y, por supuesto, nos hacíamos responsables de los efectos políticos de dicha decisión.

Ahora, 30 años después, muchos celebramos con toda nuestra fuerza el triunfo del NO en el plebiscito del 88, porque significó el inicio del término de la dictadura militar y porque era una señal potente del término de la violación de los derechos humanos que seguía cometiendo la dictadura.

Pero el triunfo del NO también tenía muchos otros significados, sueños y desafíos. Era una creación colectiva y comunitaria, con una carga simbólica y una carga muy real y concreta. Es por esa razón que su reciente celebración tiene tanta vigencia en la actualidad.

Significaba la unidad social y política del pueblo de Chile en una gesta histórica, como nunca antes se había podido lograr. Así lo vivimos y sentimos en las comunas populares donde la opción NO arrasó.

Significaba romper con los cimientos de un modelo de desarrollo oligárquico, oligopólico, autoritario y militarizado.

Significaba volver a la senda de soluciones democráticas para resolver los conflictos y diferencias políticas, reconociendo la gran diversidad de posiciones que había manifestado el pueblo de Chile.

Pero ¿qué otras cosas significa la opción NO en el año 2018?

Significa nuevos desafíos o, tal vez, antiguos desafíos que no fueron enfrentados en su plenitud y que reviven con fuerza cada cierto tiempo.

Ejemplo de aquellos desafíos hay muchos.

Significa un No+AFP como una de las piedras angulares del modelo reservado al enriquecimiento de una pequeña minoría con los recursos de todas y todos.

Significa no más machismo ni patriarcado, como demostración de un desafío que no estaba visibilizado hace 30 años atrás, donde vivíamos una cultura patriarcal que nos enceguecía a una gran mayoría.

Significa no más Constitución Política que mantiene vigente una normativa y estructura de orden público económico, la cual fue impuesta por la dictadura con sangre y fuego, y que tiene que ser cambiado de raíz.

Significa una serie de “Noes” que son y serán los sueños, desafíos y gestas históricas que tienen que vivir las nuevas generaciones, y por qué no la nuestra, como la vivida en el año 2011 con las movilizaciones estudiantiles y las de este año con las movilizaciones feministas.

Sin duda, para muchas personas que somos parte de la llamada generación de los 80, la de Los Prisioneros y la música protesta, la de las jornadas de movilizaciones y paros nacionales, que enfrentó el miedo a través del arrojo y coraje, será el 5 de octubre de 1988 la fecha que marcará nuestros corazones y memoria, porque fuimos protagonistas de la historia y nos decidimos a participar.

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Edición
Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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