En medio de las reiteradas noticias de que "Chile se cae a pedazos", las informaciones de la Encuesta Casen, el jueves 8 recién pasado, acerca de la disminución de la pobreza son un hecho sobresaliente de impacto decisivo en la gobernabilidad democrática del país, pero que no resulta ser del interés principal de los objetivos mediáticos imperantes, que han instalado durante estos años la idea del desastre y no del positivo avance de Chile, a pesar de las dificultades que ha debido enfrentar.
Efectivamente, el bloque de poder financiero de ultraderecha nucleado en torno a la candidatura presidencial de J.A. Kast siguió la vía mediática de insistir e imponer la idea en un país quebrado, en una situación terminal, imposibilitado de avanzar en una línea de progreso social y humano. La realidad no era aquella. Por el contrario, con mucho esfuerzo Chile lograba retomar un camino de progreso luego del costo inmenso, humano, social y económico que significó la pandemia del Covid-19 en Chile. Este avance no se percibió de inmediato en las condiciones de la población y la valoración del esfuerzo del Presidente Boric se debilitó, aunque fuese un error de enormes proporciones.
El resultado se definió en los meses previos: había que cambiar el gobierno y una legión de pseudo articulistas y entrevistadores inescrupulosos se sumó a la teoría del desastre y del "gobierno de emergencia". De ese modo, esa agrupación mediática le abrió las puertas de La Moneda al actual Presidente electo.
Ante la ofensiva ultraconservadora de vetar la militancia en el PC de Jeannette Jara, los sectores políticos y sociales de izquierda y centroizquierda no tuvieron la capacidad de respuesta necesaria, de convicción y fuerza conceptual para rechazar esa posición ultra reaccionaria, así se fue un tiempo valioso en una discusión estéril y nunca se cerró convincentemente ese capítulo. El resultado fue una campaña con un odioso veto antidemocrático sobre los hombres de la opción de Jeannette Jara.
Bueno, los más perjudicados con el supuesto país en quiebra han resultado ser los ciudadanos que se encontraban en el proceso de mejoramiento de sus condiciones de vida, como indica la Encuesta Casen. Es una paradoja que indica como el gobierno trabajó por el bien del país y no por menguados objetivos proselitistas. Así es la vida. La lucha continúa.
Sin embargo, hay que aludir de todas maneras a la ceguera política del debate nacional en el último período. Todos lo reconocen, incluso los propios políticos afectados por las fuertes críticas a sus desatinos o vulgaridades, pero nadie actúa para sobreponerse a sus propias e inevitables limitaciones. Pareciera que son muy pocos a los que importa rescatar la altura de mirar y el sentido nacional y de Estado de la acción política.
Entonces, hay que insistir, hay que dejar atrás las bufonadas en que el debate parlamentario ha estado cayendo y esa debe ser una tarea del conjunto de las fuerzas responsables que interactúan en el Congreso Nacional. No se puede ni debe caer en el desprestigio institucional. Debe prevalecer la decencia por sobre la indecencia. Eso sería fatal para la gobernabilidad democrática de Chile.
En fin, felicito al Presidente Boric por este gran logro de su gobierno. Después de la pandemia del Covid-19, disminuir -como lo consiguió- la pobreza es una proeza notable. En definitiva, ese es un logro auténtico de un gobierno democrático. Valió la pena.
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