Europa AMA la Ciencia

En un mundo donde los desafíos globales -desde el cambio climático hasta las pandemias- exigen respuestas audaces y colaborativas, la ciencia emerge como el faro que ilumina el camino. Es por ello que, este año, el Día de Europa lo celebramos bajo el lema Europa AMA la Ciencia, una declaración que no es retórica, sino una descripción precisa de lo que ocurre entre Europa y Chile todos los días.

El Acuerdo Marco Avanzado (AMA) entre la UE y Chile, en aplicación provisoria desde el 1 de junio de 2025, marcó un hito histórico: es el instrumento bilateral más ambicioso que la UE ha suscrito con un país latinoamericano, con pilares explícitos en investigación e innovación, cooperación espacial, transformación digital y desarrollo sostenible. El AMA confirma que la ciencia y la tecnología no son apéndices de la política exterior, sino su columna vertebral.

Chile, con su ecosistema científico en crecimiento, es un socio natural. Ya en 2002, Chile y la Unión Europea firmaron un Acuerdo de Cooperación Científica y Tecnológica que estableció el marco formal para estimular y facilitar actividades conjuntas en ámbitos de interés común. Más de dos décadas después, ese acuerdo ha dado paso a una relación profunda que hoy encuentra en la innovación, los datos satelitales, la digitalización y la investigación de frontera sus expresiones más dinámicas.

Chile también participa en Horizon Europe (2021-2027), el mayor programa internacional de investigación e innovación del mundo, a través del cual la UE destina €95.500 millones a proyectos transformadores. No se trata solo de dinero: es una apuesta por un futuro donde la ciencia sea abierta, inclusiva y al servicio de la humanidad. Horizon Europe ha apoyado a miles de investigadores para avanzar en áreas de alto impacto desde la inteligencia artificial y la medicina, hasta tecnologías verdes para combatir la crisis climática. Nuestros logros son frutos de la colaboración entre investigadores, universidades y empresas, sin fronteras. El proyecto Optiminer es un buen ejemplo. Éste busca desarrollar tecnologías innovadoras para la recuperación sostenible de materias primas críticas, contribuyendo tanto a los objetivos europeos de autonomía estratégica en minerales críticos como al fortalecimiento de las capacidades de innovación, sostenibilidad y generación de valor agregado en el sector minero chileno.

Este marco se asienta sobre décadas de colaboración concreta: investigadores chilenos en proyectos de Horizonte Europa, becas Marie Skłodowska-Curie que movilizan talento en ambas direcciones, el Cable BELLA que conecta digitalmente a Europa con la región, y el Centro Regional CopernicusLAC Chile para América Latina, que desde Santiago procesa y distribuye gratuitamente imágenes satelitales para toda la región a través de los mapas de cobertura y uso de suelo, el atlas urbano y el servicio de monitoreo de costas desarrollados.

En el ámbito digital, Chile colidera los diálogos políticos de alto nivel de la Alianza Digital UE-ALC en inteligencia artificial, ciberseguridad y conectividad; y ocupa el primer lugar del ranking regional del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial. Chile también participa, a través del NLHPC y CENIA, en iniciativas relevantes como la red de supercomputación birregional UE–ALC, la cual busca integrar capacidades existentes de computación de alto rendimiento en ambas regiones.

En materia de innovación aplicada, la Plataforma Chile-Finlandia -lanzada en 2026 con Corfo, Business Finland, Fundación Chile y el instituto VTT- con un presupuesto de 50 millones de dólares, ilustra cómo la cooperación con Estados miembros de la UE genera sinergias directas con las prioridades de Horizonte Europa en sectores como la minería sostenible y el hidrógeno verde.

Chile también alberga algunos de los cielos más oscuros del planeta, y Europa ha sido su socio natural en la exploración del universo. El Observatorio Europeo Austral (ESO), con instalaciones como el Very Large Telescope (VLT) en Paranal y el futuro Extremely Large Telescope (ELT) en Cerro Armazones, es un ejemplo brillante de esta colaboración. Estos proyectos no solo posicionan a Chile como capital astronómica mundial, sino que también permiten descubrimientos que revolucionan nuestra comprensión del cosmos.

En un contexto internacional en que la investigación científica enfrenta presiones crecientes, la UE ha adoptado una posición inequívoca: en 2025 lanzó la iniciativa Elige Europa, dotada con 500 millones de euros para atraer investigadores de todo el mundo, y ha consagrado por ley la libertad de investigación científica. Porque Europa no solo financia ciencia: la defiende como bien público y valor democrático irrenunciable.

Esa convicción es también la que inspira la relación entre Europa y Chile: una relación que se traduce en satélites que monitorean ecosistemas, cables que conectan universidades, investigadores que cruzan el Atlántico y datos abiertos que informan políticas públicas. La mejor inversión que dos socios pueden hacer juntos es en conocimiento. Porque el conocimiento no se agota: se multiplica cuando se comparte. Europa AMA la Ciencia. Y en Chile, eso se nota.