Vergonzosa abstención de Chile ante la destrucción del sistema sanitario palestino

En la 79ª Asamblea Mundial de la Salud (AMS), con fecha 20 de mayo, fue sometida a votación una resolución acerca de la situación sanitaria en los territorios palestinos y el Golán sirio ocupados ilegalmente por Israel. Dicha resolución fue aprobada por 89 votos a favor y en ella se solicitaba a la Organización Mundial de la Salud (OMS) informar y actuar frente a la destrucción del sistema sanitario palestino, los ataques contra hospitales, ambulancias y personal médico; la obstrucción de ayuda humanitaria, la desnutrición y el riesgo de hambruna.

La decisión solicitaba además a la OMS monitorear y documentar sobre el terreno las consecuencias de la ofensiva israelí, apoyar la rehabilitación y reconstrucción del sistema sanitario palestino, informar sobre la relación entre las restricciones impuestas por Israel, la inseguridad alimentaria y el riesgo de hambruna, y condenar los ataques contra instalaciones médicas, ambulancias y personal sanitario, entre otras medidas.

En esta ocasión, el voto de la delegación chilena fue de abstención: una renuncia a pronunciarse sobre el asunto en cuestión. ¿Es que el gobierno del Presidente José Antonio Kast no tiene opinión sobre el ataque a hospitales y ambulancias, sobre la destrucción de ayuda humanitaria o sobre la hambruna deliberadamente provocada por Israel?

Intentando responder a estas interrogantes, descartamos de plano que se ignore lo que ha sucedido sobre el terreno, puesto que el genocidio en Gaza ha sido el más documentado de la historia, y en tiempo presente. Por otra parte, sabemos que el actual gobierno, por sobre todas las cosas, ha privilegiado la relación con el Estado de Israel, incluso cuando este último vulnera los derechos de ciudadanos chilenos.

Claras señales de lo anterior son la reposición de la invitación a ese Estado para participar en la Fidae 2026 y el nombramiento de un asesor en materia internacional, Eitan Bloch, con estrecha vinculación al sionismo y a Israel. A eso se le suma la reciente reunión en Centroamérica del Presidente Kast con el presidente de Israel, en medio del secuestro en aguas internacionales de los chilenos que navegaban rumbo a Gaza.

Asimismo, el nombramiento de un expresidente de la Comunidad Judía como embajador de Chile en Israel apunta en la misma dirección. La condición sionista de dicho embajador despierta justificadas aprensiones acerca de cuál lealtad privilegiará cuando eventualmente surja algún conflicto de interés entre Chile y dicho país.

Porque conocida es la lealtad absoluta al Estado de Israel que profesan quienes se declaran sionistas. Y recientemente se presentó un caso de denegación de entrada a Palestina a un ciudadano chileno de ascendencia palestina, el cual fue posteriormente expulsado, después de sufrir vejaciones de parte de agentes israelíes de inmigración. Dicha deportación provocó una justificada y fuerte reacción de parte de la Comunidad Palestina de Chile, a través de una declaración pública.

Porque la fuerte influencia sionista en el gobierno de Kast ha llevado a nuestro país a desconocer los innegables efectos que el genocidio en Gaza ha provocado sobre el pueblo palestino, nos parece que la votación chilena en la AMS es vergonzosa, porque en pleno conocimiento de los efectos del genocidio, Chile no se atreve a pronunciarse, lo que equivale en la práctica, quiérase o no, a votar en favor de la potencia genocida.

Porque el genocidio no está siendo cometido por extraterrestres, sino por una potencia plenamente identificada, cuyo primer ministro se encuentra en condición de prófugo de la justicia internacional. Penoso y doblemente vergonzoso.