Como es conocido y comentado, el Presidente electo es católico y miembro del Instituto de Familias del Movimiento de Schoenstatt, cuyo fundador es el padre José Kentenich, sacerdote alemán quién proviene de una familia de extrema pobreza que lo llevó a tener que internarlo en su infancia en un orfanato. Posteriormente se incorporó a la orden de Los Palotinos, donde se ordena en 1910. Por sus diferencias con el Nacional Socialismo fue prisionero en Dachau entre 1942 y 1945. Como podemos comprender por su vida, fue una persona de gran sensibilidad social.
Comparto esta reflexión porque también pertenezco a este movimiento y quiero, desde la fuente, mostrar algunos lineamientos sociales planteados por el fundador, que nos definen y por los cuales debemos actuar. Estos principios también son conocidos, comprendidos y asumidos por el Presidente electo.
El fundador en 1963 nos confirma y marca un horizonte para el movimiento: "El hombre nuevo en la comunidad nueva en una época totalmente cambiada y en un orden social pluralista" En definitiva se trata de crear un nuevo ordenamiento social" (Herbert King 1963)
Posteriormente fue aún más claro: "No queremos sentarnos en nuestra pieza y rezar, ni queremos encarnar en nuestras filas al benedictismo y cultivar una vida silenciosa e interior. Ciertamente que eso lo queremos también, pero solamente con el fin de llegar a ser, en última instancia, conquistadores del mundo. Queremos realizar nuevamente la aventura de Colón: construir un nuevo mundo y colocarlo a los pies de Dios. Queremos participar en la gran misión de la Santísima Virgen para el tiempo actual". (Semana de Octubre 1967)
Eso significa que el movimiento debía asumir dos dimensiones; el crecimiento personal de sus miembros pero en y para la construcción de un nuevo orden social. Esa es la tarea que nos define como schoenstatianos. No somos un movimiento pietista, sino eminentemente apostólico.
Adentrémonos en algunas pinceladas sobre el pensamiento de Kentenich. Su pensamiento lo sintetizo en una línea sociopolítica: el Solidarismo.
El Solidarismo fue formulado por Léon Bourgeois, político y pensador francés, a fines del siglo XIX (1896). Su obra se denomina "Solidarité". Este es un modelo de sociedad que afirma que las personas y los grupos son interdependientes y que el bien común se construye mediante la cooperación, la responsabilidad compartida y la justicia social. Rechaza tanto el individualismo extremo como el colectivismo, promoviendo una economía y una organización social donde el trabajo, el capital y el Estado colaboran, con prioridad en la dignidad humana, la solidaridad y la subsidiariedad. En definitiva, la sociedad se basa en una solidaridad de hecho entre las personas, que genera deberes recíprocos y responsabilidades sociales.
Su inspiración es especialmente fuerte en la doctrina social de la Iglesia y con el tiempo fue la base del social cristianismo y la social democracia
El Solidarismo en el nuevo gobierno
Creemos que esta visión aplicada por el presidente electo, puede ofrecer a Chile un camino de reconciliación, justicia social y desarrollo humano integral, especialmente en el contexto de fragmentación social y desconfianza institucional que actualmente vivimos.
1. Reconstrucción del tejido social: el padre Kentenich es totalmente contrario a imposiciones externas, propone una solidaridad orgánica, basada en vínculos reales en los distintos niveles: familia, barrio, comunidades, instituciones intermedias.
Como sabemos que Chile vive una crisis de confianza entre ciudadanos, instituciones y grupos sociales, el nuevo gobierno debiera considerar realizar un trabajo para fortalecer las organizaciones sociales, juntas de vecinos, sindicatos, cooperativas y comunidades educativas como espacios vivos de encuentro y corresponsabilidad con la construcción del país.
2. Superación de la polarización política: resulta relevante tener presente que el pensamiento kentenichiano rechaza tanto el individualismo neoliberal como el estatismo absoluto o absorbente.
El gobierno de Kast debiera promover un diálogo social menos ideologizado y más centrado en la persona:
3. Economía al servicio de la persona: para Kentenich, la economía no puede reducirse solo al crecimiento del PIB. Su visión señala claramente que se debe gestar una economía social y solidaria, con empresas con propósito y relaciones laborales basadas no solo en productividad, sino principalmente en dignidad, colaboración y justicia.
4. Educación como base de la solidaridad: el Solidarismo kentenichiano sostiene que no hay cambio social sin formación interior. El hombre nuevo y la nueva comunidad van de la mano, porque se afectan mutuamente. Así entonces la educación chilena no solo debe transmitir conocimientos, sino que debe también formar en responsabilidad social, sentido comunitario, ética pública y servicio al bien común.
5. Un Estado subsidiario y cercano: Kentenich sustenta e impulsa la subsidiariedad vivida: el Estado apoya sin reemplazar. Ello conlleva políticas públicas que fortalezcan a la familia, municipios y organizaciones locales, evitando el asistencialismo pasivo.
6. Dimensión espiritual y cultural: en un país que necesita sanar heridas sociales históricas, Kentenich propone una cultura del encuentro, la confianza y el cuidado, con un fuerte acento mariano: una sociedad con rostro materno, que proteja a los más débiles.
En resumen, la aplicación del Solidarismo a Chile, según el padre Kentenich, implica gestar una sociedad más comunitaria que individualista, una política al servicio del bien común, una economía con rostro humano y una transformación social muy unida con la conversión personal y cultural.
"Este espíritu de Solidarismo infunde alma a las estructuras jurídicas y económicas de la sociedad. Si los hombres no se sienten vinculados de corazón, la justicia será superficial y no fundada en la certeza interior de que el prójimo es un hermano y no un enemigo en el campo del libre mercado... estar unidos solidariamente el uno con el otro. Este es el auténtico Solidarismo" (Epístola Perlonga 1949)
Es posible que para usted este planteamiento se torne algo distante con el programa del nuevo Presidente. Esperamos que embarcado en la tarea misma de conducir el país, se genere una integración de esta visión. Anhelamos y creemos que por su formación todos estos principios no le pueden resultar ajeno. El Solidarismo de Kentenich es una gran respuesta para el Chile de hoy. El tiempo nos hablará de su real aplicación.
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