Atender más pacientes por hora

Las listas de espera son uno de los principales problemas de la salud pública. Más de 2 millones de personas esperan por una consulta de especialidad y más de 400 mil, por una cirugía. Detrás de esas cifras hay personas que llevan años esperando. Reducir esos tiempos tiene que ser una prioridad, pero la pregunta es cómo hacerlo.

A fines de julio, la Subsecretaría de Redes Asistenciales envió un oficio a los Servicios de Salud sobre los rendimientos de las consultas médicas de especialidad. En simple, cuántos pacientes deben atenderse por hora. Muchos de esos estándares ya existían como orientación, pero ahora se exige su cumplimiento o justificación, además de reducir el tiempo de atención de Geriatría y Oncología.

La intención es comprensible. Si tenemos millones de personas esperando, corresponde preguntarse si estamos utilizando bien los recursos, y fiscalizar el buen uso de las horas médicas es parte de eso. Nos hacemos parte de esa urgencia. Sin embargo, reducir el tiempo de atención de los pacientes no soluciona el problema de las listas de espera si como consecuencia se afecta la calidad de la atención y se empeora la resolutividad.

Según el oficio del Minsal, la primera atención de pacientes de Oncología o Geriatría se reduce de 30 a 20 minutos. En Oncología, una primera consulta exige reconstruir una historia clínica, revisar anatomía patológica, exámenes e imágenes repartidos en distintas plataformas, establecer el diagnóstico y la etapa de la enfermedad, evaluar comorbilidades y estado funcional, y definir una propuesta terapéutica. Si se indica tratamiento, además hay que preparar protocolos, dosis e indicaciones, solicitar exámenes e interconsultas y completar registros, notificación GES y el consentimiento informado. Estas tareas pueden consumir gran parte del tiempo actualmente asignado, o incluso superarlo.

La atención tampoco se reduce a revisar antecedentes y prescribir un tratamiento. Para una persona que recibe un diagnóstico de cáncer, una de sus principales necesidades es entender qué enfermedad tiene, qué se puede hacer, cuál es el objetivo del tratamiento, sus beneficios y riesgos. Responder adecuadamente ya resulta difícil en 30 minutos. En 20, tareas igualmente indispensables compiten por el mismo tiempo, y el espacio para conversar es siempre el primero en acortarse. La humanización empieza justamente ahí: poder mirar al paciente a los ojos, responder sus preguntas y las de su familia, y asegurarnos de que comprenda lo que está ocurriendo. Muchos pacientes ya reclaman que eso no ocurre.

Por esto, la Sociedad Chilena de Oncología Médica, tras revisar antecedentes nacionales e internacionales, recomienda un mínimo de 60 minutos para la primera consulta, y 30 minutos para controles. Lo mismo aplica para otras especialidades.

La productividad tampoco puede analizarse aislada del resto del sistema. Atender más pacientes genera más exámenes, procedimientos, tratamientos y, eventualmente, cirugías. En Oncología puede significar más indicaciones de quimioterapia: si enfermería, farmacia o los sillones de quimioterapia ya funcionan al límite, aumentar el rendimiento médico puede simplemente trasladar la espera al siguiente punto de la cadena.

Hay también un efecto menos visible. Atender rápido sin resolver el problema convierte la consulta en un acto administrativo: saca al paciente de la lista de espera pública, la que se mide y se comunica; y lo deja en otra lista, invisible, la de los controles dentro del hospital. Por eso hay que promover atenciones integrales y resolutivas, como las consultas de acto único, donde el cardiólogo realiza el ecocardiograma durante la misma consulta y puede incluso dar el alta en una sola atención.

Necesitamos una discusión más completa sobre productividad en salud, que considere las condiciones necesarias para una atención óptima. Como prioridad, es urgente lograr un acuerdo para mejorar los registros clínicos. Entrar a múltiples plataformas que no conversan entre sí, llenar decenas de formularios en papel, duplicar exámenes y procedimientos: todo eso es tiempo y oportunidad perdida que debemos recuperar para la atención.

La discusión tampoco puede separarse del presupuesto. Exigir eficiencia en el uso de los recursos públicos es indispensable. Pero mejorar la gestión no reemplaza la necesidad de contar con capacidad suficiente para responder a la demanda. Cuando faltan profesionales, boxes, infraestructura, tecnología, equipamiento o recursos, existe un límite para aumentar la producción reorganizando las horas disponibles.

Reducir las listas de espera requiere atender más, pero sobre todo resolver más. Que las personas esperen menos y que, cuando sean atendidas, reciban el tiempo y los recursos que necesitan.