La maldita pasta base, mata

Este verano, en San Fernando, estuve 38 días en huelga de hambre por mi hijo, hoy en recuperación por consumo de drogas y para visibilizar el drama que viven padres, madres, amigos, vecinos, hermanos por sus enfermos víctimas de este flagelo.

Puse fin a la huelga, cuando algunos parlamentarios comprendieron nuestras demandas,acogiendo que esta enfermedad se incluya en la ley de Salud Mental.

La fatídica pasta base, sulfato de cocaína, mata.

Los enfermos necesitan tratamiento ambulatorio intensivo o en modalidad residencial.

Algunas de las consecuencias que se presentan con la ingesta de la droga maldita y que vivimos indistintamente: abandono del hogar, descontrol del impulso, dinámica de abuso de otras drogas, infecciones dérmicas.

Acompañado de riñas callejeras, deserción escolar, embarazo adolescente, enfermedades de transmisión sexual, conductas delictuales, intentos de suicidio, violencia familiar, entre otras.

La incidencia en el consumo de pasta base se ha detecctado alrededor de los nueve años, e incluso antes, acompañado de ingesta de alcohol y marihuana, señalan expertos preocupados de esta tragedia.

Ellos han planteado que es urgente desarrollar un plan de acción de acuerdo con  las necesidades del perfil que no está siendo cubierto por el Estado ni por quienes trabajan en el área. 

Y han propuesto un Programa que intermedie entre los agentes de detección, esto es, los centros educacionales, la familia y otros y los programas de tratamiento existentes.

También la urgencia de cubrir la modalidad de atención residencial con profesionales que ayuden a estabilizar físicamente a los enfermos que dependen de las drogas. 

En Chile hay procedimientos aceptados internacionalmente que consideran las adiciones como promotoras de trastornos mentales.

E incluso existe una clasificación que debieran utilizar los profesionales del Sistema de Salud para establecer  si determinadas enfermedades mentales producto de adiciones son o no parte de los programas del  Estado.

Me refiero al consumo de alcohol, opioides, cannabinoides, sedantes o hipnóticos.

Está comprobado que la pérdida de voluntad provocada por el consumo provoca conductas que ponen en riesgo la integridad física del enfermo y de quienes lo rodean. 

Por eso, nuestra agrupación, AFA, Agrupación de Familiares Angustiados, una sigla que revela el calvario familiar, sin eufemismos ni palabras raras, ha elaborado un petitorio que pedimos se acoja por las instancias que corresponden.

Organizar un sistema en el área de la salud que reoriente la prevención secundaria.

Atender al paciente de salud mental en Fonasa e Isapres sin tope  en las prestaciones.

Involucrar a la comunidad y las familias como gestores del cuidado y supervisión de la salud mental del afectado.

Promover el perfeccionamiento del Recurso Humano en salud mental.

El trabajo en red, que involucre a los ministerios de Salud, de Justicia y DDHH, Desarrollo Social, Educación, y obviamente a las familias.

Por eso, hoy, en el Día Internacional contra la droga, nos encontraremos  en la Plaza de la Constitución para visibilizar este flagelo cuyo meollo de prevención es estar vigilantes para que nuestros seres queridos no sean atrapados por las drogas.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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