Educación parvularia, urgente inversión

En los últimos años hemos podido observar cómo se han levantado con fuerza las evidencias científicas y sociales que promueven la expansión de la Educación Parvularia.Es que los primeros años son esenciales para la formación de la inteligencia, la personalidad y el comportamiento social.

Son numerosos los beneficios que una política pública vigorosa en este ámbito trae para el desarrollo personal de los niños y niñas, pero también son amplios los que revierte para el conjunto de la sociedad, dentro de los cuales podemos destacar.

a) Beneficios económicos.Mayor productividad económica, mejores oportunidades de empleo y menores costos. La experiencia indica que un niño bien desarrollado en términos físicos, mentales, sociales y emocionales estará en mejores condiciones laborales para contribuir económicamente a la familia, la comunidad y el país. Por ejemplo, el programa preescolar “Perry” -llevado a cabo en EEUU- demuestra contundentemente que por cada peso invertido el beneficio social es casi 9 veces superior a la inversión.(1)

b) Beneficios sociales.Fortalecimiento de los valores y reducción de las desigualdades.Los valores sociales y morales que orientan a las sociedades comienzan a formarse en los primeros meses de vida a través de la reafirmación de las convicciones y las acciones de los padres, como también mediante la creación de ambientes adecuados dentro de los cuales los niños puedan absorber valores culturalmente deseables.

Por otro lado, vemos cómo en Chile intervenciones educativas precoces debiesen ocupar espacios prioritarios en el ámbito de las políticas públicas. Una de las principales conclusiones que se extrajo de los resultados de la Encuesta Longitudinal de la Primera Infancia (ELPI 2012) es que desde muy temprana edad las desigualdades sociales ya propician diferencias relevantes en aspectos del desarrollo cognitivo de los niños, las que al correr los años se amplían y consolidan.

Erigir entonces a la Educación Parvularia de calidad como un foco primordial y complementario permitiría romper el mencionado círculo vicioso, acompañando y apoyando a las familias en el proceso educativo de sus niños.

c) Beneficios políticos. La democracia depende de una ciudadanía adecuadamente educada; sin educación es más fácil distorsionar y controlar los sistemas democráticos que cuando hay una población que ha accedido a educación oportuna y de calidad. Por lo tanto, la inversión en programas preescolares implica invertir en la generación de una ciudadanía proactiva. Además, la forma y contenido de la mayor parte de la educación preescolar se presta para la generación de características ciudadanas esenciales para la democracia.

Todo esto muestra que hay pocas inversiones sociales tan rentables como la educación parvularia, por ello nos alegramos ante los anuncios del ejecutivo sobre hacer obligatorio el nivel de Kinder en la educación preescolar.

Junto a ello desde el Hogar de Cristo hacemos un llamado a las personas, empresas y al Estado para que sigan aportando y multiplicando recursos, creatividad y esfuerzo en esta gran inversión, sobre todo tomando en cuenta que dentro del 20% más pobre de la población sólo el 42% de los niños de 5 o menos años accede a educación preescolar.

(1)Schweinhart,L., Barnes, H. & Weikart, D. Significant Benefits: The High/Score Perry Pre-School Study Through Age 27. Ypsilanti, Michigan: High Scope Press, 1993.

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