El "Palacio del terror"

La ignorancia sobre condiciones cívicas de Estado, Gobierno, gratuidad, lucro, etc. está produciendo estragos en el debate nacional.

Debería renunciarse al término educación gratuita, porque oculta las condiciones ideológicas involucradas en el proceso educacional, y reemplazarse por el de Educación Estatal o educación financiada por y para el pueblo de Chile.

Por otra parte es lamentablemente erróneo que, después de 5 meses de debate, la educación propiamente tal y la ética no sean tomadas en cuenta y se pretenda solucionar el problema nombrando comisiones de economistas, legistas, administradores o políticos.

En las Universidades nos encontramos en el Palacio del Terror en cuanto a la subsistencia estudiantil.

Hay tres tipos: los pordioseros o indigentes, principalmente de clase baja, a quienes les paga el Estado; los endeudados principalmente de clase media, se endeudan mientras estudian; los hijitos de su papito, principalmente de clase alta, pagados por sus padres.

Las condiciones ideológicas y éticas de estos tres grupos son diversas y las condiciones de estabilidad sociocultural para estudiar pueden llegar a ser cruciales para continuar los estudios.

La Educación Ética, en tres virtudes relacionadas, es muy distinta entre los grupos: la gratitud, el deberse a, la lealtad.

Todos en gran parte se deben a sus hogares, pero en el estudio universitario difieren.

Los indigentes se deberían al Estado y a la clase baja, y hacia ellos debería ir su gratitud y lealtad, pero es frecuente que una vez recibidos se desclasen y terminen aspirando a las clases más altas (arribistas).

Los endeudados son los de vida más miserable puesto que deben pasar 10 o más años pagando sus deudas que no les permiten trabajar en completa paz, no tienen claro a quien se deben ni con quien tener gratitud o lealtad.

Los hijitos se reciben sin deudas y con la posibilidad de instalarse profesionalmente en poco tiempo y contribuir a la solidez de su clase social, su gratitud, lealtad y deberse a, están muy claras.

La Educación Estatal surge de la convicción (democrática) que todo el pueblo de le proporciona los medios (el financiamiento es sólo una parte) para adquirir su educación a todo el Pueblo “educando” de Chile.

Esta educación le significa al pueblo lo que él considera educación mínima (sala cuna hasta media) de sus ciudadanos y la educación superior cuyo nivel, ideología (plural), cualidad, calidad y cantidad fija el mismo pueblo.

Una parte de los medios, para esta adquisición, es el financiamiento que se logra con el cobro de impuestos a todos los ciudadanos.

La condición igualitaria (en la realidad las imposiciones no son igualitarias y siempre favorecen a los ricos, pero no podemos tratar esto aquí) de todos es ser imponente en y por lo tanto todos (los imponentes o sus familiares no imponentes que dependen de ellos) por igual tienen el derecho a todos los beneficios (educación) que se les otorguen.

Los argumentos que los pobres no deben pagar a los ricos o que los ricos deben pagarse su educación son impertinentes, ideológicamente sesgados y revelan hipocresía y fariseísmo.

¿Por qué no se dice claramente que no se quiere una educación igualitaria para ricos y pobres?

¿Por qué se quiere continuar con la desigualdad de cuna al interior de la Universidad?

En el régimen capitalista los pobres (trabajadores) que ganan 10, 100 o 1000 veces menos que los empresarios no sólo le pagan el salario, sino que le producen el capital que acumulan inexorablemente sus patrones.

En el sistema de salud y especialmente en el AUGE (ahora GES) los pobres también les pagan mucho de las enfermedades a los ricos.

La educación financiada por el Estado es igual que el Servicio Militar. Aquí se trata de un Servicio Civil Profesional Universitario para todo el pueblo.

Que el rico aprenda a ponerse al servicio de todos y renuncie al autoservicio de su clase, rompiendo el círculo vicioso clasista, o ¿es esto lo que se quiere evitar precisamente con los argumentos clasistas?

También el pobre debe aprender a ponerse al servicio del rico si este le deja hacerlo.

Una cuarta virtud es la generosidad necesaria para ponerse al servicio de los demás incluso sacrificando el lucro; pero, también para comprometerse con la regionalización yéndose a lugares alejados de las grandes urbes.

Confío en la generosidad de la juventud chilena.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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