Querido Ernesto

Que paradoja del destino, cuando estamos viviendo septiembre, el mes de la primavera cuando respiramos el renacer de las flores y las esperanzas…  estamos aquí tus amigos junto a tu querida familia. Con  Angélica, tus hijos, tus nietos y bisnietos, para decirte cuanto significas  para nosotros.

Muchos te conocimos por los caminos de la vida profesional, en torno a la radio Cooperativa, aunque ya sabíamos de tus talentos creativos.

En la cercanía del trabajo cotidiano, pudimos apreciar la fortaleza de tus convicciones democráticas y libertarias. Aparentemente introvertido, fuiste un tremendo observador de los seres humanos y de la realidad cotidiana.  Tenías una cualidad especial que siempre destacó en tu relación con demás: sabías escuchar con atención y sin prisa, toda una lección para los tiempos que corren.

Nunca abandonaste tu condición de periodista con tus preguntas incisivas, especialmente en los momentos dramáticos y trágicos que nos tocó vivir en la historia reciente de nuestro país.

Siempre supimos de tu naturaleza vehemente y emotiva expresada artísticamente en tus creaciones a través del lenguaje y el juego de las ideas.

Sabías manejar los códigos de la comunicación radiofónica con maestría,  ya que siempre fuiste capaz de ponerte en el lugar de las audiencias.

Querido Ernesto, estamos tristes por tu partida, pero tremendamente alegres por haberte conocido.

Tuviste siempre una sencillez admirable, pero siempre te mostraste fuerte frente a la adversidad, con la firmeza de sólidos principios morales y éticos.

La originalidad de tus conceptos, siempre te hicieron un personaje distinguido.

Fuiste dueño de la duda metódica, buscando la evidencia para construir conocimiento. Para elaborar certezas al calor de la discusión y la reflexión.

La potencia del verbo fue para ti fundamental.  Tu afán de  construir discursos verosímiles que interpretaran a la  ciudadanía, estuvieron marcados por la disciplina, la constancia, la lógica y la razón.

Fuiste un creador esencial, que jamás buscaste el primer plano. Fuiste dueño de la sencillez y de la modestia y del rigor. Supiste compartir tus pensamientos y tus ideas para diseñar un mundo mejor para tus compatriotas.

Tu vocación de servicio te hizo esencial en las múltiples circunstancias que te conocimos, por eso hoy sentimos tu partida como el amigo que se va, pero que nos deja un legado que se plasma en el sonido de las voces, las palabras y las músicas que se armonizan en un mensaje universal, en una partitura convocante… Siempre con sentido de futuro en ese gran teatro de la mente: la radio.

Ernesto, fuiste dueño de una ética como el que mas, brillaste por tu expresión estética tan singular, para una combinación de las razones y las emociones. Por eso te lloramos en esta hora aciaga.  Tú encarnas, el amor fraternal. Entendiste siempre el  amor fraterno como el amor a todos los seres humanos, consistente en el respeto y la solidaridad.

Finalmente en esta mañana de septiembre, con el canto de la lluvia de primavera, desde el corazón de las propiedades verdes, parafraseando al poeta Arthur Rimbaud, te queremos decir, Ernesto Merino Herrera, hasta la vista.

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Edición
Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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