Reconstrucción, el Caballo de Troya del Gobierno

El Gobierno ha tenido éxito avanzando con el proyecto de ley para la reconstrucción nacional y el desarrollo económico y social, en que el título suena como algo que debe unir a todo el país tras él, dado que busca apoyar a las familias damnificadas en recientes incendios en el sur, pero como hemos visto, el fondo es otro: invariabilidad tributaria para las grandes empresas, eximir de contribuciones a las familias de mayores recursos y que el Estado indemnice a la empresa si su proyecto no se aprueba ambientalmente.

Según el Ejecutivo, con eso se tendrían más recursos para ayudar con los esfuerzos de reconstrucción, extraña figura en que se obtiene más recaudando menos.

Algo similar está ocurriendo con las modificaciones a las normas urbanas que definen la ciudad que podemos construir, en que se dice que busca acelerar los proyectos de reconstrucción, junto con una actualización y modernización de las normas. Pero el fondo es otro.

De las 15 modificaciones propuestas en este ámbito, solo dos corresponden a reconstrucción en zonas de catástrofe, siendo una de las propuestas que nada tiene que ver con reconstruir la que más afectará la forma de hacer ciudad, este es el cambio en el cálculo de la densidad habitacional. En simple, la densidad me indica cuantas viviendas puedo construir en un terreno, en que por ejemplo si hoy tengo un terreno en que puedo construir 100 viviendas, luego de la modificación podré construir 140, solo por el hecho de existir esta modificación, 285 si el terreno que tengo está cerca del metro o similar o 200 viviendas si está cerca de una vía de 30 metros de ancho.

Este cambio lo que va a hacer es aumentar el valor de los terrenos, ya que la tasación que tenía originalmente me permitía construir y vender 100 unidades; ahora me permitirá construir y vender 285 en el caso más extremo, por lo que el valor de mi terreno va a ser 2,85 veces el que tenía antes de la modificación.

En lugar de sincerar las posiciones y decir, por ejemplo, vamos a hacer una reforma tributaria, el Gobierno indica que la urgencia es por las familias, dado que no hay recursos, los mismos recursos que el mismo gobierno está reduciendo.

Lo mismo pasa con la modificación de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, en lugar de discutir y modificar la Ley de General de Urbanismo y Construcciones se busca aumentar por decreto, o mejor dicho, por secretaría, las ganancias que se obtienen por el suelo urbano, afectando la calidad de vida de las personas y saltándose una discusión sincera con los actores que deben participar, como los municipios y la sociedad civil, además del Senado y el Congreso.

Ahora solo queda ver qué dice la Contraloría General de la República, para ver si este Caballo de Troya tiene éxito en su misión y termina destruyendo y saqueando la ciudad.