Mi clave única

Querida Manola, hoy quería darte una buena noticia, te habría encantado saber que este país al fin del mundo ya navega en la era digital. Pedí mi clave única completamente online, fue muy fácil, rápido y oportuno.

Una mujer perfectamente maquillada, peinada, con nombre y apellido aparece en mi computador a la hora pactada, durante minuto y medio intercambiamos preguntas y respuestas para generar el código de activación.
Tiempo total de la sesión, incluida la validación del código, 6 minutos, nada que ver con la experiencia presencial en el Registro Civil, donde luego de una fila interminable un(a) funcionari@ ya sobrepasad@ por el exceso de trabajo, los malos tratos y peor sueldo, atiende traspasándote todas esas malas vibras. Ahora no, un saludo cortés acompañado de roja sonrisa que no desapareció hasta que nos despedimos, yo con la alegría de tener mi código y ella con la satisfacción de un servicio bien ejecutado.

Quería tanto esta clave única para el patrocinio de convencionales constituyentes y quién sabe para qué trámites más, que se me encendió una lucecita de esperanza al saber que se podía hacer no presencial.
Me pasó lo mismo cuando supe de la plataforma constituyente anunciada recientemente, allí podremos conocer sobre la historia de las constituciones que nos han regido, las reglas para el desarrollo de esta nueva carta fundamental que estamos por redactar y votar, algo de historia sobre el mismo tema en otros países, y respuestas para algunas preguntas básicas, todos temas que en mi caso por lo menos y, debido a los años que me tocó estudiar, estuvieron vetados o alterados en sus contenidos.

Yo por mi parte ya empecé a leer y me sorprendí porque el primer Reglamento Constitucional de 1812, antes de la declaración de Independencia, contenía sólo 27 artículos incluyendo el artículo 6° que habrías celebrado, "si los gobernantes diesen un paso contra la voluntad declarada en la Constitución, volverá el poder a manos del pueblo", artículo que, de haber estado vigente, nos habría ayudado mucho el año 1973, así como su encabezado que establecía que "el pacto que debe intervenir entre el pueblo y sus gobernantes está contenido en el adjunto Reglamento Constitucional, que presentamos a V. E. respetuosamente los ciudadanos que suscribimos esta memoria y que, los jefes militares juran observar y sostener por su honor y su espada" esta constitución se derogó un año después en 1813 pero, la Constitución que estaba vigente ese septiembre, y que la junta de gobierno militar suspendió, establecía en el capítulo 1 artículo 3 que: "Ninguna persona o reunión de personas pueden tomar el título o representación del pueblo, arrogarse sus derechos, ni hacer peticiones en su nombre. La infracción de este artículo es sedición".

Estuvimos casi 8 años náufragos en el mar de la constitucionalidad, la Constitución del 80 entró en vigencia, sustituyendo la de 1925, en marzo de 1981 con 120 artículos y 29 transitorios, demás está decir que fue votada sin registros electorales y con un votante más que desinformado, también manipulado, amenazado y sumido en la ignorancia de sus derechos.

Por eso la disponibilidad de esta y otras informaciones, imprescindibles para hacer de este nuevo proceso político un acto informado y reflexivo de todos los ciudadanos, es el resultado, en buena parte, del esfuerzo de años de profesionales de la noticia, quienes como tú, la democratizaron para que llegara limpia, oportuna y veraz, arriesgando muchas veces más que una sanción por no ceñirse a la línea editorial, esta información está hoy al alcance de todos, también debido a tu tesón, coraje y perseverancia, por lo que estoy segura que nos harás falta en el proceso, agradecida por haberte tenido en mi camino, sinceramente.

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