Negocio inmobiliario ¿vender y seguir construyendo o crear calidad de vida?

El sueño de muchas personas es tener la anhelada casa propia. Trabajar duro, proponerse metas, juntar el capital y endeudarse 25 años son algunos de los pasos que se deben seguir para lograr este patrimonio. Cuando finalmente la persona recibe las llaves de su propiedad, no sólo es gratificante todo el esfuerzo que se ha puesto en el proceso, sino que con ello vienen los sueños de los grandes momentos que se vivirán ahí. Sin embargo ¿el negocio inmobiliario toma esta motivación como referencia para entregar calidad de vida por todos esos años de endeudamiento?.

Si bien la experiencia de compra y venta de una inmobiliaria es personalizada, ya que se enfocan en el cliente y mantienen una relación cordial a la hora de responder inquietudes, esto cambia radicalmente cuando la persona adquiere el bien raíz.

La denominada post venta se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para muchos propietarios, no sólo porque aparecen un sinfín de problemas que no son resueltos, como gastos comunes que no tienen relación con el primer valor que indican, costos que aumentan constantemente, además de que en el corto tiempo comienzan a aparecer deficiencias de construcción por las que pareciera que nadie responde.

Existen muchos casos de personas que ven perjudicado su patrimonio por una mala construcción, donde se endeudan por largos años para luego, prácticamente, perderlo todo. Pero, ¿qué hacer para evitar este conflicto?.

En muchos casos, la recomendación es optar siempre por una inmobiliaria conocida, con trayectoria comprobada y que tenga buenas referencias en general, ya que difícilmente exista alguna exenta de reclamos. Esto, cuando sea posible elegir porque a veces tampoco la persona tiene muchas opciones.

Sin embargo, y analizando el trasfondo de esto, una empresa que está en el rubro de la construcción no sólo debe entregar una estructura sólida, bien elaborada, con buenas terminaciones, tanto internas como externas, sino que además debe entregar un compromiso y no relativo únicamente a lo legal, en cuando a post venta se refiere, porque además de estar vendiendo un inmueble esa empresa está creando sueños, esperanzas de un mejor futuro, ya sea a una persona o una familia. Es aquí donde la reflexión debe ir más allá de lo material.

Está claro que los negocios son negocios y nadie va a discutir el tema, pero una construcción responsable no solo debe ir de la mano con lo que una empresa entrega a la comunidad y al entorno donde estará inserta, sino que también al cliente final, aquel que habitará ese espacio por años.

Con justa razón y antes de comprar un inmueble, más allá de las atribuciones que pueda tener una inmobiliaria, es fundamental asesorarse en todos los aspectos: verificar si la cantidad de mts2 corresponde a lo ofrecido, si las terminaciones están correctamente ejecutadas, saber quiénes son los proveedores de calderas, ascensores, corrientes débiles, entre otros, y si además cumplen con sus certificaciones.

A la vez, es necesario estar al tanto de los costos operacionales de cada edificio enfatizando que deben pagar como mínimo 8 trabajadores, lo que en promedio en remuneraciones son 6 millones, más costos de servicios básicos, seguros, equipamiento e infraestructura y, por sobre todo, si se trata de un edificio que éste cuente con una buena administración, algo imprescindible para una buena calidad de vida, ya que su rol es velar por los intereses de sus residentes.

Usted no está comprando sólo un inmueble, sino que está aceptando vivir en comunidad, más si se trata de un departamento. Es por esto que se hace necesario aterrizar su proceso de compra y exigir que la oferta de valor de una inmobiliaria no se quede sólo en ofrecer un bonito inmueble, sino que se debe facilitar un vínculo por los próximos años de manera que garantice tener calidad de vida en su nuevo hogar.

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