Feliz cumpleaños Mafalda

El 29 de septiembre celebra su cumpleaños 50 Mafalda, el maravilloso personaje de Quino, que se publicó como tira cómica en diversos medios entre el 29 de septiembre de 1964 y junio de 1973, y posteriormente en diversas compilaciones editoriales.

El impacto de Mafalda ha trascendido el tiempo y las fronteras. Mafalda es una niña de puros sentimientos y valores, amante de la justicia, reflexiva, crítica y llena de amor por sus semejantes. Hija de un típico matrimonio argentino de clase media, sorprende permanentemente a sus padres y mayores con preguntas complejas sobre temas de los que se habla poco y piensa menos.

No hubo tema que no abordara Mafalda: la llegada del hombre a la Luna, la inflación, las dictaduras militares, el flagelo de la guerra, la dominación del Sur por el Norte, la explotación del hombre por sus semejantes, las malas condiciones laborales, la discriminación contra la mujer y grupos vulnerables, la violación de los derechos humanos, las promesas políticas incumplidas, el consumismo, el arribismo y otras lacras que no permiten la felicidad plena de los seres humanos. Muchos son temas que emergieron en la década de los 60, pero que hoy siguen siendo acuciantes problemas para la Humanidad.

Han pasado a ser imágenes clásicas la Mafalda abrazada al globo terráqueo diciendo “paren el Mundo que me quiero bajar”.O ese atropellado ingreso a su hogar gritando “Mamá, ¿qué es la liberación feme …? y al observar a su madre que la mira estupefacta mientras hincada friega el piso, decirle, “olvídalo”.

Mafalda es una pequeña que, en todo el candor de la infancia, piensa, y hace pensar.Se rebela a su manera en contra de las injusticias, reclamando siempre el derecho de niños y niñas a ser tratados como seres humanos pensantes y sintientes.

Su rechazo y oposición tenaz a la sopa no es una aparente “maña”, sino que representa el deseo de la infancia de ser considerada en sus gustos y necesidades. Antes y después de su despedida en junio de 1973, contribuyó a numerosas iniciativas de bien público, como la realizada para convencer a los niños argentinos de la necesidad de vacunarse. Inolvidable fue su particular interpretación de los Derechos del Niño (10) en 1976 para la UNICEF, en especial cuando frente a un globo terráqueo, la niña, con su índice izquierdo levantado, le termina diciendo: “Y estos derechos a respetarlos. ¿Eh? ¡No vaya a pasar como con los Diez Mandamientos!”

Es muy probable que su creador Quino, jamás haya imaginado la popularidad que adquiriría Mafalda y sus pequeños parientes, amigos y vecinos, al punto que desaparecida de las publicaciones hace 4 décadas, sus reflexiones y preguntas perduran en las mentes y corazones de muchas personas en todo el mundo, que son las que hoy festejan su cincuentenario.

Con Mafalda ha pasado lo que ocurre con los grandes personajes de la creación literaria, que se independizan de sus autores y adquieren vida propia, transformándose en íconos inmortales del consciente e inconsciente colectivo. Es lo que ha sucedido con el Quijote, quien también quiebra lanzas por la justicia y defiende a débiles y vulnerables.

Mafalda es un llamado permanente a oir a “esos locos bajitos” de los que nos habla Serrat, quienes en su pureza tienen tanto que enseñarnos. Mafalda es capaz de hacer meditar con sus “salidas”. Ella inconscientemente aplica una “técnica” de la mediación y el entendimiento entre los seres humanos, cual es la reformulación del conflicto, es decir su mirada con otros ojos, con otra perspectiva.

Mafalda siempre me ha hecho recordar una anécdota que demuestra la pureza de sentimientos y pensamientos de la sabiduría infantil y la capacidad de reformular un problema para analizarlo de otra forma.

La reformulación del conflicto permite tener una visión distinta de un problema. Esta es una forma de pensar, una actitud vital, que muchas personas pueden tener desde la más tierna infancia, pero que desgraciadamente van perdiendo con el “crecimiento”. La anécdota en cuestión, conocida directamente por el autor, puede ilustrar esta apertura mental de los niños. Un padre conversa con su hijo de seis años,

-Mijito, estoy preocupado por ti. He observado que en la calle te juntas con unos muchachos mayores que tú. No conocemos a sus padres, pero al parecer se trata de personas sin trabajo y no educadas. Me gustaría que dejaras de juntarte con ellos, pues no quiero que aprendas palabrotas y que te puedan enseñar malas costumbres.

Después de pensar unos instantes, el niño reformuló el problema a su padre, diciéndole:

-Papá, ¿no has pensado que si me sigo juntando con ellos, podría pegarles buenas costumbres?

¡Felicitaciones Quino por habernos regalado a Mafalda! ¡Larga vida para ti Mafalda!Nosotros, los adultos, tenemos mucho que aprender de ti y tantos pequeños como tú.

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Edición
Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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