Para los que no pudieron ver "Acreedores" en la temporada de enero de Santiago a Mil 2026, una buena noticia: la obra se presenta en el Teatro Finis Terrae hasta el 25 de abril.
A 130 años de su estreno, la pieza teatral ha envejecido muy bien, siendo totalmente vigente. Del sueco August Strindberg, esta versión es gracias a la adaptación del dramaturgo y director Alexis Moreno.
La trama, en apariencia simple, es una trampa perfectamente construida: tres personajes atrapados en una red de manipulación emocional, resentimiento y deseo de dominio. Pero lo que realmente sostiene la obra no es la anécdota, sino la tensión sicológica que se instala desde el primer minuto. Hay desplazamientos de poder, pequeñas victorias verbales, silencios que pesan más que los diálogos.
Francisco Reyes despliega toda su experiencia y talento para encarnar magistralmente a Gustav -cerebral y calculador- que es el verdadero motor dramático. El actor hace que el personaje se mida y piense cada palabra, a la vez que contenga la pasión y el ansia de venganza. Cada movimiento, cada respiración, cada gesto, acompañados de una excelente impostación de voz, demuestran la razón por la que Reyes sea considerado uno de los mejores actores nacionales.
Mario Horton interpreta muy bien al débil y cándido Adolf. Muestra al personaje tal como hay que verlo: carente de afectos, totalmente dependiente y ciento por ciento manipulable. A pesar de estas características, es verosímil.
Trinidad González, la actriz que reemplaza a Paloma Moreno, quien estuvo en las funciones de Santiago a Mil 2026, da vida a Tekla. Este personaje es bien caracterizado mostrando su autonomía, independencia y manipulación. La hace atractiva y deplorable a la vez.
Alexis Moreno, con una acertada dirección, logra un ritmo perfecto de la obra. De esta manera crea el ambiente perfecto de deudas emocionales e intelectuales, perversión, rencores y pasiones.
La escenografía, en esta coproducción entre el Teatro Nacional Chileno y Santiago a Mil, se caracteriza por su economía y exactitud: no hay elementos superfluos. Este minimalismo contribuye a construir un espacio frío, casi clínico, que funciona al mismo tiempo como refugio ilusorio. Caracterizado por estrenar obras de gran nivel, no es extraño que "Acreedores" esté en la cartelera del teatro Finis Terrae.
