Antes eramos borrachos, ahora somos terroristas

“DINA nació como resultado de la necesidad de desarticular la enorme infraestructura secreta dejada por el marxismo para llevar a Chile a una guerra de guerrillas del mismo estilo de la desarrollada en Vietnam […], entonces debía entrar en acción otro tipo de organismo para combatir en las mismas condiciones y terreno en que lo hacían los subversivos, es decir, “debajo de la mesa”. “Nada se sacaba con tener todas las Fuerzas de la Defensa Nacional, patrullando las calles, armados hasta los dientes, si entre los mismos que aplaudían su paso se encontraban los extremistas que, al amparo de la clandestinidad, podían asestar cuándo y cómo lo desearan.” 

La cita anterior, aparecida en la revista ERCILLA en 1979, corresponde al Coronel Contreras, jefe máximo de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), estructura creada en dictadura y responsable de aberrantes crímenes, torturas y desapariciones de opositores políticos al régimen de facto encabezado por Augusto Pinochet. 

La lógica contra subversiva que estaba tras la creación de la DINA, era de la reprimir, prácticamente sin límites, a quienes eran tachados, la mayoría de las veces de forma ambigua, como “subversivos” y “terroristas”, utilizando para ello, y como lo señala explícitamente Contreras en la cita de más arriba, una metodología por “debajo de la mesa” es decir, el espionaje, el montaje, el chantaje, el secuestro, la tortura, la desaparición de quienes eran considerados como peligrosos(as) para la seguridad del país. 

Hoy, vemos como se anuncia con la parafernalia propia del populismo chovinista, la creación de un grupo policial llamado “el comando Jungla” que, según Sebastián Piñera, “ha sido preparado y formado para combatir con eficacia el terrorismo. Que cuenta con las mejores herramientas tecnológicas, como drones, sistemas de comunicación, etc., para cumplir con eficacia su rol". 

Cumplir con “eficacia su rol”, muchos sabemos lo que eso significa, sobre todo lo sabe el pueblo mapuche, principalmente niños/as que han visto desde ya varios años, cómo esa eficacia actúa a rostro cubierto, de noche, violentando sus comunidades a punta de balines que no saben distinguir edades.

Han visto como esa eficacia actúa con los montajes burdos de la policía. Parece olvidar el Señor Presidente, otros grupos creados para “combatir terroristas”, y que terminaron cometiendo asesinatos que aún siguen impunes.

Bien sabe de esto el ex alcalde boina negra y activo militar en Tejas Verdes, Cristián Labbé, cuando formó parte de la “Operación Leopardo”, instancia ordenada por Pinochet y que estuvo a cargo del entonces General Nilo Floody.

Para esta operación se creó la “Brigada Especial Antiguerrillas”, integrada por boinas negras de la Escuela de Paracaidistas de Peldehue. Según el propio Labbé, la brigada se crea para combatir una posible guerrilla en el Complejo Maderero de Panguipulli. El resto es conocido. 15 campesinos “terroristas” de Liquiñe, asesinados por la valiente “brigada”.

Preocupa entonces la creación de (otra) brigada a cargo de combatir el “terrorismo”.

Preocupa mucho sobre todo sabiendo que son muchos(as) mapuche que ya han sido asesinados por el actuar de carabineros: Agustina Huenupe Pavian, Mauricio Huenupe Pavian, Jorge Antonio Suarez Marihuan, Edmundo Alex Lemunao Saavedra, Julio Alberto Huentecura Llancaleo, Zenén Alfonso Diaz Nécul, Jose Gerardo Huenante Huenante, Lonko Juan Lorenzo Collihuin Catril, Matias Valentin Catrileo Quezada, Johnny Cariqueo Yañez, Jaime Facundo Mendoza Collío, Rodrigo Melinao Lican, José Mauricio Quintriqueo Huaiquimil, Victor Manuel Mendoza Collío. 

Estos nombres, deberían recordarle a Sebastián Piñera, que de la Historia se saca lecciones. Que ya en otros momentos se han creado grupos especiales y que se ha obtenido como resultado, asesinatos que han quedado muchas veces impune. 

Sabemos que los dueños del sur de Chile, quedarán felices por la medida populista del Sr. Presidente, pero también sabemos que el pueblo mapuche lleva mucho más tiempo en esas tierras, y, aun existiendo mil brigadas, será difícil por no decir imposible, sacarlos de sus tierras, ya que el mapuche y la tierra son uno. 

Las forestales aplauden. El resto de nosotros, estamos obligados a estar alertas. Alerta al actuar de un nuevo grupo represivo  en Wallmapu. 

El título alude una Canción de Evelyn Cornejo

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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