Fortalecer el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) es necesario. Toda institución debe reconocer debilidades y mejorar. Pero una reforma fortalece solo si amplía capacidades y resguarda la independencia con mayores garantías, no si limita las herramientas para proteger a las personas.
El proyecto presentado por el Gobierno el 19 de octubre preocupa porque plantea eliminar la facultad del INDH para interponer querellas criminales. Esta atribución no reemplaza al Ministerio Público ni es secundaria: permite actuar, dentro de las competencias del instituto, frente a vulneraciones de derechos humanos. Suprimirla reduce su capacidad de respuesta ante hechos que requieren una actuación firme.
Desde ANDEDH hemos propuesto fortalecer la autonomía financiera, ampliar las herramientas jurídicas, asegurar presencia territorial, pluralismo e independencia del Consejo, y proteger a quienes promueven y defienden los derechos humanos. No defendemos una institución intocable, sino una que pueda mejorar sin comprometer su mandato.
La eficiencia exige transparencia, idoneidad, independencia y recursos suficientes. Las vulneraciones ocurren en todo Chile. Debilitar las capacidades regionales puede hacer que la respuesta sea menos oportuna y accesible, sobre todo para quienes enfrentan mayores barreras.
El Congreso debe examinar la reforma según los estándares de derechos humanos y las obligaciones del Estado, escuchando a las organizaciones sociales y, especialmente, a las trabajadoras y trabajadores del Instituto.
Chile necesita un INDH con mayor autonomía, financiamiento estable, herramientas jurídicas robustas y presencia efectiva en todo el territorio. Reformar debe corregir debilidades y ampliar la protección, no restringirla. Cuando se debilitan las instituciones que defienden la dignidad humana, quienes más pierden son las personas que necesitan de ellas.