El cierre de año suele ser el escenario natural para la reflexión estratégica, pero la verdadera urgencia hoy no reside en los balances ni en la revisión de resultados, sino en la profundidad de nuestros supuestos estratégicos. Con una economía digital que se proyecta hacia el 20% del PIB global, entender este fenómeno no es un dato más, es el pilar del desarrollo futuro. En este contexto, pensar en la tecnología como un simple ítem de inversión o un proyecto aislado es un error conceptual; hoy, la tecnología es una decisión estratégica de sostenibilidad y supervivencia.
Delegar esta discusión en los directorios es, en la práctica, una renuncia al futuro. Como bien señala Richard Rumelt, la mala estrategia suele camuflarse tras metas ambiciosas o visiones inspiradoras. Sin embargo, cuando la estrategia se reduce a declaraciones y no se abordan las decisiones difíciles, el liderazgo deja de gobernar. No necesitamos listas interminables de iniciativas, sino diagnósticos claros que identifiquen el problema real.
Es imperativo dejar de ser espectadores informados para convertirnos en actores estratégicos. Debemos cuestionar frontalmente cómo la tecnología captura valor, cómo escala el negocio y cómo gestiona el riesgo. La arquitectura tecnológica, la infraestructura digital y el gobierno de datos ya no son accesorios; son pilares del modelo de negocio. Entender las dependencias tecnológicas y los riesgos que no reflejan los KPI tradicionales es la esencia de una estrategia.
Decidir implica, necesariamente, renunciar. Cuando todo es prioritario, nada es estratégico. Entender que debe existir proporcionalidad de esfuerzos: más desarrollo, requiere más estructura; más poder, requiere más control; más inteligencia, requiere más capacidad y a mayor desafío, se requiere más liderazgo.
Es necesario volver a la esencia del negocio y repensar la problemática estratégica, cuestionar si los supuestos pasado siguen siendo válidos, que elementos tecnológicos dejaron de ser un apoyo y ahora son palancas que definen, precisar el foco y cuestionar si contamos o no con las capacidades para hacer, sin olvidar los riesgos y sin menospreciar las potenciales alianzas. Decidir implica renunciar. Cuando un directorio no renuncia a nada, tampoco está haciendo estrategia. No se trata de aprobar iniciativas, se trata de proteger la coherencia.
Desde Facebook:
Guía de uso: Este es un espacio de libertad y por ello te pedimos aprovecharlo, para que tu opinión forme parte del debate público que día a día se da en la red. Esperamos que tus comentarios se den en un ánimo de sana convivencia y respeto, y nos reservamos el derecho de eliminar el contenido que consideremos no apropiado