Regreso del FUT: hablemos con seriedad de los temas tributarios

Muchos lectores mayores de 40 años recordarán el concepto de FUT. Para quienes no, conviene precisar que se trataba del Fondo de Utilidades Tributarias, un registro contable destinado a controlar las utilidades que podían retirar los propietarios de una empresa, junto con los créditos asociados a los impuestos previamente pagados por ésta.

Conviene aclarar "un registro contable no es, en sí mismo, responsable de un mal uso". Sin embargo, durante el debate sobre su eliminación, algunos legisladores atribuyeron al FUT una serie de distorsiones que, en rigor, respondían más bien a la forma en que era utilizado. Los instrumentos no son los culpables; la responsabilidad recae en quienes los utilizan.

¿Cuál era su función? El FUT permitía llevar un control ordenado de las utilidades retirables por los dueños de la empresa y de los créditos por impuestos corporativos ya pagados. Esto se enmarcaba en un sistema tributario integrado, en el cual la carga tributaria final recaía en las personas. La empresa actuaba, en la práctica, como un agente que adelantaba el pago de impuestos de sus propietarios. Al momento del retiro de utilidades, dichos impuestos podían imputarse como crédito.

En la actualidad, el sistema es más complejo. Coexisten distintos regímenes: algunos en los que los dueños tributan de manera inmediata por las utilidades, y otros -principalmente aplicables a grandes empresas- en los que solo una parte del impuesto corporativo pagado puede utilizarse como crédito. En este último caso, el crédito alcanza al 65% del impuesto de primera categoría. Considerando la tasa vigente del 27%, ello implica que solo 17,55% es imputable como crédito, mientras que el 9,45% restante constituye un aporte definitivo al fisco.

Este diseño tiene implicancias relevantes. Por una parte, implica una mayor recaudación efectiva para el Estado. Pero, por otra, representa un mayor costo para las empresas y sus propietarios. En la práctica, ese diferencial no suele traducirse en una reducción de ingresos personales, sino que termina siendo absorbido como una carga adicional por la empresa.

De cara al futuro, resulta necesario avanzar hacia una reforma tributaria que promueva el crecimiento económico, pero que también corrija las distorsiones. La discusión sobre un eventual retorno a mecanismos similares al FUT debe centrarse en cómo eliminar sus antiguos vicios, sin perder de vista un objetivo clave: fortalecer a la clase media y mejorar el crecimiento económico.