El Mundial 2026 y un nuevo género audiovisual

El desarrollo del cine a lo largo del siglo XX dio origen a una serie de géneros narrativos. En las últimas décadas, y gracias a los avances tecnológicos, surgieron otros formatos no necesariamente narrativos: el video experimental (o video arte) y el videoclip. También en paralelo a estos dos últimos, y como subproducto del cine, nacieron la televisión y la publicidad.

Transcurridas dos décadas del siglo XXI, pareciera que estamos asistiendo a un nuevo formato de uso efímero, pero interesante, que toma elementos de todos los lenguajes anteriores: las nóminas de selecciones de fútbol para torneos internacionales. Uno de los primeros ejemplos fue el bello video presentado por Uruguay para el mundial de 2022. Luego varias selecciones europeas lo hicieron para el torneo continental de 2024, y para este mundial que está cerca de comenzar un porcentaje importante ya han recurrido a una pieza audiovisual para anunciar a los jugadores elegidos. Más allá de las expectativas, un director técnico leyendo una lista de nombres no es tan entretenido como un video con música y colores.

Tal como el videoclip y la publicidad, el formato "presentación de nómina" acepta muchas libertades, variando desde el video institucional formal hasta recreaciones, ficciones y documental, todos apuntando a generar emociones (o sensaciones) de pertenencia y orgullo, además de simpatía por un equipo que puede que no sea de tu país.

Estados Unidos, uno de los anfitriones, utiliza imágenes de partidos relativamente recientes y un ritmo frenético, intentando mostrar una pasión y mística que nunca ha terminado de cuajar en el público norteamericano.

Alemania y República Checa recurrieron a archivos de los jugadores en su infancia. A mi juicio los checos logran más identificación presentando a familiares anunciando a cada futbolista en pantalla. Videos similares para dos selecciones centroeuropeas. Quizá en ambos países hay algún cariño con el uso de archivos.

Senegal echó mano a una mezcla de imágenes generadas por computador junto a otras reales, invocando el pasado imperial de la nación, con un dejo al cine de Nollywood (el cine de industria nigeriano). Lo mismo hacen Marruecos y Egipto, recurriendo en gran parte a gráficas digitales. ¿Será un elemento común del continente africano?

Francia y Países Bajos recurrieron a la ficción, haciendo actuar a algunos jugadores (cosa que es simpática pero no siempre funciona bien). El de los galos, a mi juicio, se desdibuja y es claramente una publicidad de cierta marca de calzado deportivo. El de Argentina también cuenta con actuaciones, pero solo del director técnico Lionel Scaloni y el utilero Mario "Marito" Destéfano. El relato, eso sí, se diluye y pese a hacer referencia a la gloriosa historia del fútbol del vecino país no tiene la fuerza de otras presentaciones. ¿Ocurrirá lo mismo en el mundial?

España y Noruega incluyen a sus respectivos reyes como parte de la presentación, y también a vincular a la gente común con los nombres de los elegidos. Quizá la presencia de autoridades genera cierta distancia y formalidad que no siempre va bien con el fútbol. Los nórdicos, eso sí, aciertan con el uso de una tipografía similar a la de las runas vikingas, evocando su pasado guerrero. Escocia, Panamá e Inglaterra se basaron en relacionar la cultura popular y el imaginario nacional con el equipo. Para mí, estos dos últimos son los más logrados de todo el conjunto.

Quedan más selecciones por anunciarse, quedará más fútbol después del mundial, pero esta veta que se ha abierto para el audiovisual no deja de ser interesante.