Elegir universidad en un escenario de alta presión: decisiones informadas

En estudios recientes sobre salud mental en población escolar se ha observado un aumento sostenido en síntomas de ansiedad, estrés y sobrecarga emocional en estudiantes de 2° a 4! medio, especialmente en etapas de alta exigencia académica (Salud Mental UC–AChS, 2023; Ministerio de Educación, 2023).

Lamentablemente, este fenómeno no es aislado. La combinación de alta competencia, la incertidumbre sobre el futuro y la presión por el rendimiento configura un escenario donde muchos jóvenes enfrentan el proceso de preparación para la PAES con más dudas que certezas. A esto se suma la complejidad del propio sistema: distintas pruebas, múltiples vías de acceso y una amplia oferta de carreras e instituciones que no siempre es fácil de comparar.

Pese a este contexto, la evidencia sí es clara en un punto: el éxito en la educación superior no depende únicamente del puntaje de ingreso. Estudios sobre trayectoria estudiantil en Chile han mostrado que factores como el acompañamiento académico, los programas de nivelación y la integración a la vida universitaria inciden directamente tanto en la permanencia como en la titulación de los estudiantes. En particular, investigaciones del Centro de Estudios del Ministerio de Educación indican que las tasas de deserción en primer año se asocian fuertemente a variables como la adaptación académica y las condiciones de origen, más que exclusivamente al rendimiento previo (Centro de Estudios Mineduc, 2022).

Por eso, elegir la universidad donde se quiere estudiar no debiera ser solo una decisión basada en resultados de prueba, sino una decisión informada sobre las condiciones reales de formación. ¿Qué apoyo existe para enfrentar el primer año? ¿Cómo se acompaña a quienes vienen de contextos educativos diversos? ¿Qué herramientas ofrece la institución para sostener el proceso formativo? Estas son preguntas fundamentales que debieran formar parte del proceso de decisión.

En ese sentido, instituciones como la Universidad de Santiago de Chile han avanzado en programas de acceso, inclusión y acompañamiento que buscan reducir brechas y facilitar la transición desde la enseñanza media hacia la educación superior, entendiendo que el ingreso es solo el inicio de una trayectoria formativa más amplia.

En un escenario de alta presión, informarse, contrastar opciones y participar en instancias como ensayos o actividades universitarias -presenciales o virtuales- no solo permite a los estudiantes prepararse mejor, sino también tomar decisiones más conscientes.

En consecuencia, elegir una universidad de manera informada no elimina la incertidumbre del proceso, pero sí cambia la forma de enfrentarlo. Permite pasar de la duda paralizante a una decisión con sentido, de la presión externa a una proyección personal. Y en un momento tan decisivo como este, esa claridad no solo marca una diferencia: puede definir el camino completo que viene por delante.