Escuelas rurales y Covid-19

El ministro de Salud Sr. Jaime Mañalich ha anunciado el día 21 de abril que se ha decidido ingresar a la 5° etapa de la pandemia por coronoavirus desescalando el confinamiento  por territorios; esto significa, en sus palabras, que el 27 de abril, en su opinión, deberían retornar a clases los alumnos de escuelas rurales a lo largo del país y toda zona donde no ha llegado la pandemia.

Como Fundación Educacional Amanda, deseamos expresar nuestra preocupación frente a una medida que consideramos  no ha tomado en cuenta factores de importancia.

En nuestro país el 30% de las escuelas a lo largo del territorio es rural ( 3.654 escuelas), el 51% de las cuales se ubica en zonas muy aisladas, con gran dispersión geográfica y con pocos habitantes.

La gran dispersión geográfica dificultará la entrega oportuna, sistemática y por todo el tiempo necesario de elementos de protección sanitaria para cada escuela, cada alumno y cada docente, sin contar con que en muchos territorios la falta de agua hace imposible o muy difícil el lavado de manos frecuente y correcto. 

El 60% de los alumnos rurales chilenos está considerado prioritario  ( https://sep.mineduc.cl/alumnos-prioritarios-preferente/) y 35.500 de ellos asisten a escuelas multigrado unidocentes. Son estas escuelas precisamente las que nos preocupan más, por cuanto muchos docentes multigrado son mayores de 60 años y por lo tanto deberían ser considerados sanitariamente como población de riesgo;  es altamente probable que los docentes de mayor edad no acepten volver a sus escuelas y que muchos apoderados se nieguen a enviar a sus hijos a clases si no están aseguradas las medidas de protección. 

Vivir en un caserío apartado y ser alumno rural no inmuniza contra un virus desconocido y agresivo.  

Cabe la posibilidad de que algunos alumnos rurales se transformen en vectores que, en una o dos semanas, hayan  transmitido el contagio a sus docentes y a sus pares, abriendo un desafío sanitario complejo: realizar los test diagnósticos oportunos, trasladar a los docentes afectados a los recintos hospitalarios más cercanos ( que por lo general están muy lejanos) , monitorear que los alumnos contagiados puedan cumplir con una cuarentena adecuada en casas  donde lo frecuente es la carencia de espacios y pesquisar de modo oportuno  a quienes presenten un agravamiento súbito de la enfermedad, considerando que alumno prioritario es sinónimo de niño o adolescente en condiciones de bajo bienestar físico y psicológico, vale decir, extremadamente vulnerable. 

Adicionalmente, la eventual cuarentena de docentes infectados - y eventuales hospitalizaciones prolongadas -  afectará gravemente los fondos municipales, por cuanto el municipio deberá moverse con rapidez buscando reemplazos docentes para las escuelas, pero previamente deberá capacitarlos, por cuanto ser unidocente multigrado es una experiencia única y privativa de quien la lleva a cabo por años, muy difícil de transmitir de modo teórico. 

Ésta a nuestro juicio es una dificultad que no se ha tomado en cuenta y que debería ser central en las decisiones ministeriales a la hora de acordar intersectorialmente el ingreso a una cuestionable 5° etapa.

Creemos que la ruralidad en Chile no se debe mirar sanitariamente en forma simple como “zona apartada libre de contagios”, sino como zona de extrema vulnerabilidad multidimensional que guíe la toma sensata de decisiones.

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Edición
Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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