Me decían cuando pequeño que los males venían de a tres, tres accidentes, tres muertes, lo que fuera, tres. Quizá eso pase a los humanos. En los terremotos nos pasan las cosas en pares, nos pasan de a dos.
Recientemente, un infame doblete hizo noticia. Un doble terremoto en las costas de Venezuela, un evento superficial de magnitud 7 habría sido seguido por otro de magnitud un poco mayor, sumando ambos una causa imposible de contrarrestar, dando pie a una destrucción imparable. Estoy impactado por la destrucción, me desvelo mirando videos en X, muchas cosas no me hacen sentido.
La curiosidad es lo que me mueve: si algo aprendo, quizás se puede evitar un desastre, no siempre es así, pero sigo intentando. Miramos los datos y aparecen más dudas: -Patricio- me dicen, -parece que no hay dos eventos, parece que no hay aceleraciones tan grandes-. Da la impresión que hay gato encerrado.
Voy a buscar información antigua y me encuentro con un viejo conocido, el gran terremoto del 16 de agosto de 1906. Botó Valparaíso, el incendio que le siguió terminó con el plano. En alguna parte leí que las familias patricias se mudaron al norte, en los terrenos de Vergara, ahí donde el gran señor había construido un muelle para embarcar sus caballos fina sangre para ir a pelear la Guerra del Pacífico. Es el nacimiento de Viña del Mar. Es también el nacimiento del Servicio Sismológico de Chile.
Ese terremoto ocurrió 5 minutos para las 8, debe haber estado oscuro, la noche fue aterradora, en la mañana comenzó un espectáculo primitivo, algo vimos de eso el 27-F. En esa época, el capitán Gómez Carreño impuso la Ley Marcial, fusil para los saqueadores. Recuerdo que hay una población con su nombre, hoy no hacemos eso, mucha agua ha pasado bajo el puente.
Busco datos y me encuentro con un documento de Fusakichi Omori, uno de los grandes de la sismología, me dice que en las Aleutianas, allá en Alaska, mismo día, misma hora, sólo 29 minutos y 21 segundos antes, hubo otro terremoto, ambos enormes. Al momento no había magnitud Richter, son los comienzos de la sismología, pero las agujas de los sismógrafos en Tokio, Osaka, Manila, Estrasburgo y Göttingen se movieron fuerte. Según Omori todos confundieron el primer evento en Alaska con el de Valparaíso, dice que sólo Alfani, S. P., y el profesor Wiechert evitaron la trampa. Nunca vamos a saber tanto de nuestro terremoto, precisamente porque su huella en los sismógrafos está borrada por la larga coda desde Alaska. Sabemos que el profesor Poenich (uno de los fundadores del Instituto Pedagógico) le informó a Omori que la tierra se levantó un metro.
En 1822, Lady Mary nos había enseñado a mirar los moluscos levantados sobre la marea y así medir la deformación vertical. Sabemos que hubo un enorme tsunami que registraron en Japón y Maui, un misterio sin resolver es por qué Valparaíso no sufrió esta inundación. Queda hablar del elefante. Sí, porque hay que preguntarse si estos eventos están relacionados. He escuchado muchas veces decir: "NO". Yo soy más escéptico. Se tiende a analizar estos fenómenos desde una perspectiva causa y efecto. Y es que en 1889 el polímata Poincaré había concebido lo que hoy llamamos teoría del caos y ya hace unos 50 años que sabemos de la existencia de una familia de fenómenos que llamamos críticos que presenta correlaciones de largo alcance, en tiempo y en espacio. Y los terremotos pertenecen a esa familia.
Uno no puede obviar esto. El mismo Omori lo descubrió al estudiar el gran terremoto de Nobi en 1891, cuando observó que los tiempos en que ocurren las réplicas no son independientes, son parte de un largo proceso que puede durar siglos. En las distancias que separan los terremotos sucede algo similar, eventos separados por mil kilómetros tienen correlaciones medibles fuera de todo error concebible.
Por ahora, no entendemos los detalles de cómo funciona esto, así que no puedo dar una respuesta tajante, ni siquiera en el caso del terremoto de Valparaíso. Creo que si me preguntan si el terremoto de Valparaíso fue producido por el de Alaska, diría "no sé". Si me preguntan por el doble en Venezuela, hemos avanzado, confío que con los datos que tenemos podamos decir con seguridad qué pasó.