Una estrategia climática nada estratégica

Actualmente se encuentra en etapa de consulta pública la actualización de la Estrategia Climática de Largo Plazo (ECLP) elaborada por el Ministerio de Medio Ambiente, la que constituye un instrumento central de la política climática nacional y que tiene por objetivo consolidar un desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, alcanzado la meta de carbono neutralidad al 2050.

No está de más recordar que en prácticamente todos los documentos y estrategias elaboradas en el marco de la política climática chilena de los últimos 20 años se ha reconocido el rol estratégico del sector forestal en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Los ejemplos más recientes son el Informe Final del Comité de Carbono Neutralidad y Resiliencia (2024) que en su propuesta cuatro reconoce el desafío de aumentar significativamente la masa forestal incluyendo en ese desafío las plantaciones productivas. O la actualización 2025 de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) que mantiene el compromiso de establecer 200 mil hectáreas de plantaciones.

Consistente con ello, una proyección del Ministerio de Energía indica que la carbono neutralidad al 2050 se logrará solo si el sector forestal aporta 50% de la captura de las emisiones totales a esa fecha. Sin embargo, este papel protagónico del sector forestal contrasta con el tratamiento que la ECLP hace de dicho sector, particularmente de aquel con fines productivos.

La estrategia omite por completo las plantaciones forestales productivas como soluciones basadas en la naturaleza, limitando los lineamientos de forestación a coberturas forestales nativas de carácter permanente o la restauración de bosques nativos. Pese a que las plantaciones forestales de especies de rápido crecimiento sostienen el 99% del consumo de trozas a nivel nacional y es sobre la materia prima que ellas producen que debería impulsarse el plan de construcción en madera que se incluyó en el Informe de Carbono Neutralidad y en la actualización 2025 de las NDC ya mencionadas. De hecho, la palabra madera aparece una sola vez en las 150 páginas del documento y no vinculado a su promoción. Esta postura no solo es muy poco estratégica, sino que condena a la meta de carbono neutralidad a un incumplimiento casi seguro.

En respuesta a estas críticas los defensores de la exclusión señalan que la restauración del bosque nativo permitiría lograr el exigente aporte que se requiere del sector forestal, omitiendo cualquier consideración a la costo-efectividad de esta estrategia, sin considerar su escasa viabilidad técnica. Por supuesto, la ECLP solo considera el manejo del bosque nativo con fines de protección, omitiendo el potencial productivo de los renovales o el impacto positivo que posee el manejo productivo en incrementar la tasa de captura de carbono. Es una estrategia que le da la espalda a los propietarios forestales, qué duda cabe.

Esta exclusión se sustenta en una mirada crítica de las plantaciones forestales productivas y de sus externalidades ambientales positivas como la captura de carbono. Esta mirada también se extiende al manejo productivo del bosque nativo, no nos engañemos. Es una mirada histórica, que no le reconoce al sector los avances logrados ni el compromiso innegable con la sustentabilidad de sus operaciones. De hecho, la misma estrategia se toma la temeraria libertad de pautear al sector forestal, a todos sus actores, señalándole hacia a dónde deberá apuntar su desarrollo futuro.

Señala que: "(...) deberá enfocarse en ampliar la cobertura de bosques nativos y mixtos bajo un modelo de manejo adaptativo y sostenible, reforzando la prevención de incendios, la resiliencia a la sequía y la restauración de suelos degradados". Nada de aumentar la competitividad o la productividad, o de generar valor económico para los propietarios. Nada de seleccionar el tipo de cobertura a establecer basados en el conocimiento silvícola y en sus propios y legítimos objetivos. La admonición de la estrategia ya nos indica lo que "deberemos" plantar. Completamente inaceptable la licencia que se toman los burócratas del Estado que, naturalmente, no pagan las consecuencias de los lineamientos que buscan imponer a los sectores productivos.

Utilizando una analogía deportiva, si la política climática chilena fuera un partido de fútbol y la ECLP el entrenador del equipo chileno, no cabe duda de que está dejando a su mejor jugador en la banca. No nos sorprendamos después del resultado de este partido.