A 70 años del fin de la Segunda Guerra Mundial

Ayer se cumplieron 70 años de la rendición alemana, provocando el fin de la Segunda Guerra Mundial, lo cual dará motivo para diversas conmemoraciones.

En Washington se ha previsto que aviones de esa época, sobrevuelen el  Memorial de la Segunda Guerra Mundial, el que se encuentra ubicado en la explanada o “mall”, lugar donde concurrirán los ex combatientes norteamericanos. Este despliegue aéreo implicará que el tráfico aéreo del Aeropuerto Ronald Reagan se suspenderá cerca de una hora para poder llevar a cabo esta ceremonia.

Cabe recordar, que Estados Unidos ingresó a este conflicto internacional luego del ataque japonés a su base naval de Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941.

La Segunda Guerra mundial causó un número indeterminado de víctimas a nivel mundial, que oscilan entre 40 y 70 millones de personas, de las cuales, cerca de 405.000 fueron norteamericanas.

Con todo, sorprende constatar que en la Guerra Civil de Estados Unidos (1861-1865) originó más víctimas que la Segunda Guerra Mundial (se estiman cerca de 500.000), materia a la que me referiré en otra columna.

De la misma manera, convendría destacar la visita oficial que el Primer Ministro Japonés Shinzo Abe  efectuó a Estados Unidos, a fines de abril de este año, ya que junto con visitar el citado Memorial, realizó posteriormente una inédita alocución ante El Capitolio, expresando sus condolencias por los norteamericanos muertos durante la Segunda Guerra Mundial.

En este marco, convendría también mencionar que casi todos los Gobiernos de América Latina apoyaron la causa aliada, una vez que Estados Unidos ingresó a esa conflagración mundial, salvo los Gobiernos de Chile y Argentina, quienes recién en 1943 rompieron relaciones diplomáticas con el Eje.

¿Por qué esta resistencia o demora del Gobierno de Chile?

El 20 de enero de 1943, el Gobierno de Chile rompió relaciones con el Eje y el 14 de febrero de 1945 declaró el estado de beligerancia con Japón, para así poder ingresar como miembro de las Naciones Unidas.

La razones de esta demora se debió a que Chile fue neutral durante la Primera Guerra Mundial; existían intereses y sentimientos vinculados a Alemania e Italia (en especial, en el Ejército y Universidades) y al hecho que en términos generales, nuestra sociedad prefería la neutralidad, dado que algunos consideraban injusta la forma como había sido tratada Alemania, una vez finalizada la Primera Guerra Mundial (1914-1918), en especial, el Tratado de Versailles. A su vez, existían otros que preferían la neutralidad por temor a ser afectados por una guerra submarina indiscriminada, entre otras causas.

Por lo anterior, al darse inicio a la Segunda Guerra Mundial con la invasión alemana de Polonia, en septiembre de 1939, el Gobierno del ex Presidente José Antonio Ríos decidió mantener la neutralidad de Chile por las razones indicadas precedentemente. En ese sentido, el Gobierno de Ríos era apoyado por los liberales, El Mercurio y Arturo Alessandri.Por su parte, los socialistas eran contrarios al Eje y el Partido Comunista, lo fue una vez que se rompió el pacto Ribbentrop-Molotov. 

Asimismo, la colonia alemana influía en mantener la neutralidad de Chile. Recomiendo a los interesados en este asunto, leer “Chile y los Hombres del Tercer Reich en Chile”, de María Soledad de la Cerda, pues en este libro se describe el ambiente reinante en nuestro país en esos convulsionados años.

La caída y fin de los régimenes fascista y nazi podríamos también circunscribirlas a la muerte de sus respectivos líderes. Benito Mussolini, fue colgado junto a su amante, Clara Petacci, el 28 de abril de 1945. Luego, Adolf Hitler en compañía de su mujer, Eva Braun, se suicidarían en el Bunker del edificio de la Cancillería alemana, el 30 de abril de ese mismo año.

En este contexto, quisiera contarles una anécdota vinculada a esta conflagración mundial que me sucediera años atrás. Fue en un almuerzo de camaradería donde nos juntamos un italiano, un alemán y el suscrito.

Empezamos conversando de fútbol, de política local y de pronto,  abordamos  los orígenes y efectos de la Segunda Guerra Mundial, comentándoles lo precedentemente expuesto  -en lo relativo a la neutralidad de Chile hasta 1943-,  agregando las opiniones de mis abuelos al respecto. En ese sentido, les expresé que uno de ellos había estudiado en un colegio en Dublín, Irlanda.

Les comenté que este último, al ser llamado a servir en la Real Armada Británica durante la Primera Guerra Mundial (1914 a 1918), -no se sabe si fue una decisión familiar o sencillamente fue apresado en una redada o “leva” en un Bar dublinés. Lo concreto es que posteriormente desertaría de la “Royal Navy”, huyendo a Canadá.

Luego de esta larga explicación, sumado a otros antecedentes históricos, nuestro amigo alemán nos miró con detención y afirmó, “mi abuelo fue uno de los intérpretes de Hitler”.

Sorpresa nos causó esa confesión, totalmente imprevista, ya que su abuelo fue sin lugar a dudas testigo directo de esta guerra.

Derivado de esta confesión, se notó una “súbita” palidez de nuestro amigo italiano, quien además casi se había caído de su silla con la reciente confesión. Todavía impactado, nos comentó,“no puede ser, mi abuelo fue uno de los intérpretes de Mussolini.”

Por lo tanto, nuestros abuelos se conocían, fue lo que ambos dijeron simultáneamente.

Curiosa anécdota. En un país distante, los nietos de dos intérpretes que fueron actores y testigos de una tragedia mundial, se conocieron en un almuerzo luego de muchos años del fin de la Segunda Guerra Mundial.

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