Es inusual que esta columna tenga como objetivo comentar hechos de la vida artística, deportiva o de la farándula, pero el Superbowl 2026 y su récord de espectadores rompió los esquemas y me invita a dos o tres opiniones.
Un primer hecho es la furia de Trump ante lo sucedido que se elevó a niveles incontrolables reflejando que veía una muy favorable ocasión para sus ataques a sus infinitos adversarios y que perdió esa importante e impactante posibilidad de manipulación mediática para sembrar el odio y el rechazo hacia millones de migrantes, debiendo observar como la presentación de Bud Bunny dio "vuelta la tortilla" en la dirección exactamente contraria.
El dilema de fondo aparece al desnudo: el autoritarismo digital de la ultraderecha global requiere imponerse rápida y aplastante en estas jornadas de lo contrario su proyecto de dominación queda "cojo". El odio racial necesita ser alimentado a diario, "demoliendo" las opiniones humanistas que se mueven tras el propósito de la unidad y hermandad entre los pueblos, palabras que este neofascismo ha logrado poner en desuso, pero que no están condenadas a morir o desaparecer.
En consecuencia, la diversidad no antagónica sino que convergente que mostró Bad Bunny en su presentación, aún teniendo miradas muy críticas a sus composiciones, logró superar la barrera de uniformidad y sometimiento que Trump desea recibir por todos los medios, incluso cuando pide a sus colaboradores tener un tratamiento jerárquico similar al líder chino Ji Xin Ping o de Corea del Norte, Kim Jong un.
Los que adoran el inglés por sobre el bello idioma español también sufrieron una inmensa derrota. Al parecer, dentro de poco tendrán que reconocerlo. La lengua que refleja los miles de años de evolución de los pueblos es parte inalienable del patrimonio universal de la civilización humana. Se equivocan quienes piensan que la humanidad hablará de una sola manera y solo en un mismo idioma.
Ahora bien, el totalitarismo se impone cuando silencia y oprime, así fue el nazi fascismo hace poco menos de 100 años, se asentó sobre la división de socialdemócratas y comunistas y el aplastamiento de las opciones democráticas, recurriendo al ultra nacionalismo, el racismo, y el encierro de sus adversarios en los campos de concentración, reprimiendo impulsó el rearme de Alemania, generó una fuerza de choque de más de 4 millones de soldados y embistió, primero a sus vecinos, y luego a la entonces Unión Soviética provocando la Segunda Guerra Mundial, cuyo terrible costo significó la pérdida de más de sesenta millones de seres humanos.
En Europa, la humanidad no tuvo la acumulación de sabiduría necesaria para advertir la peligrosidad del proyecto mundial de dominación del partido nazi que se tomo las ciudades con fanfarria, tambores y desfiles inmensos, fanatizados, ocultando el horror que se iba a desencadenar. Ante el aplastante impacto de la expansión nazi, el acuerdo antifascista entre la entonces Unión Soviética, Estados Unidos y el Reino Unido permitió derrotar militarmente la agresión del "Tercer Reich".
Unas voces de advertencia, como la de Bertold Brecht, fueron superadas por el extremismo y la belicosidad de los nazis y sus aliados. Una vez desatados los cruentos combates en los campos de batalla que devoraban millones de combatientes, especialmente de la Unión Soviética, desde el dolor, surgieron los himnos, cánticos, poesías, libros, novelas, películas con genios como Chaplin, voces de las multitudes que se empinaron sobre la tragedia para derrotar la ideología nazi y sus sueños de dominación mundial.
La diversidad cultural y política de los pueblos es una fuerza potente que unida y movilizada está en condiciones de contener el avance del fascismo, el totalitarismo y la ultraderecha. La opresión no podrá vencer millones de expresiones diferentes.
También en Chile, desde las Protestas Populares en Mayo de 1983, se rompió el silencio y se multiplicaron las expresiones de rechazo a la opresión institucional implantada por el régimen de Pinochet. Los Festivales de Viña que con tanto celo financiaban y controlaban escaparon al sometimiento y los gritos de: "y va a caer....!!! ya no se podían acallar. La libertad se abrió paso en contra del horror y la opresión.
Muchas voces se convierten en una fuerza multitudinaria. La capacidad creativa de miles de personas que aman la libertad, deja al desnudo el carácter aventurero de aquellos que ahora pretenden entronizarse como los emperadores del siglo XXI. Así se debiera conseguir anular la locura de dominación mundial que aparece en la conducción estatal en Washington.
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