A solo un día de asumir, el Gobierno tomó una de sus primeras decisiones polémicas. El Ministerio del Medio Ambiente retiró 43 decretos que se encontraban en tramitación en la Contraloría. Los decretos abarcan diversas temáticas, entre ellas, normas, planes de descontaminación y distintos reglamentos en torno a la regulación del agua, el aire, la biodiversidad y el cambio climático. Todos ellos esperaban su trámite final después de largo tiempo de tramitación, pero ahora están en pausa. Hoy quisiera resaltar la importancia de dos en particular: la Norma Primaria de Calidad del Aire para Material Particulado Fino (MP2,5) y la Norma de Emisión para Centrales Termoeléctricas.
El invierno se aproxima a su fin, sin embargo, nos ha dejado momentos críticos de mala calidad de aire. En distintas ocasiones, ciudades de nuestro país como Santiago, Coyhaique, Nacimiento, Cochrane o Pitrufquén se han posicionado como las con peor calidad de aire a nivel mundial, según la plataforma IQAir. Esto no es noticia, porque lamentablemente sucede todos los años y nos hemos acostumbrado a respirar aire de mala calidad. Sin embargo, es nuestro deber como ciudadanía exigir a las autoridades normativas que nos ayuden a respirar un mejor aire.
Las Normas de Calidad para Material Particulado Fino 2,5 y la Norma de Termoeléctricas sin duda que son instrumentos útiles para descontaminar nuestros cielos, ya que su objetivo es proteger la salud de las personas, estableciendo nuevos límites de contaminación a nivel nacional y en comunas específicas del país. En concreto, con una nueva norma de material particulado fino MP2,5 elevaremos los estándares de lo que consideramos contaminación, y aunque nos incomode, tendríamos más días de calidad de aire malo o regular, ya que estaríamos siendo honestos con lo que realmente ocurre, que es que superamos con creces la norma.
Por otro lado, si tuviéramos operativa la norma de termoeléctricas, esto implicaría que de las 46 unidades generadoras de energía, 7 incumplirían la norma por material particulado, óxidos de nitrógeno y óxidos de azufre.
Lamentablemente nos hemos acostumbrado a la mala calidad del aire en invierno, sin embargo, respirar contaminación nos enferma. Con la Norma de Material Particulado Fino PM2,5 no sólo reducirían las hospitalizaciones, en base a una reducción de 8.409 casos de enfermedades estimadas, sino que también podríamos evitar 14.660 muertes prematuras en 10 años, es decir, 1.466 muertes evitadas al año. Lo mismo ocurre con la Norma de Termoeléctricas, donde se podrían evitar 104 hospitalizaciones y 116 muertes prematuras en este mismo periodo. Los beneficios se verían directamente relacionados a las regiones Metropolitana, del Maule y del Biobío, abarcando las regiones más pobladas de nuestro país.
El proceso de actualización de normas como estas requiere tiempo, recursos económicos y sobre todo recursos humanos con distintas visiones: de empresas, sociedad civil, comunidades, académicos y gremios que participaron en esta actualización y muchas veces comprende el mandato de más de un gobierno.
La norma de emisiones para centrales termoeléctricas, por ejemplo, acumula 15 años sin actualización desde su puesta en marcha en 2011. Por lo mismo, no parecen razonables los argumentos de la ministra Toledo, al haber retirado estos decretos de su toma de razón. A pesar del fin del invierno, el inicio de la primavera y las fiestas patrias, no podemos dormirnos en los laureles: debemos exigirle al gobierno que devuelva los decretos, para que no pase otro año donde el vital hecho de respirar puede enfermarnos.