Bachelet no diga nada, que Bolsonaro hable lo que quiera, pobre Brasil

Bachelet menciona una reducción del espacio cívico y democrático en Brasil. Bolsonaro responde. Se comenta a favor o en contra de cada cual. Pero no se intenta un análisis ideológico, político o ético.

La respuesta de Bolsonaro se entrecruza con referencia al incendio de la Amazonía. Nos acusa de que no estamos castigando a las policías de matar gente en Brasil  y está defendiendo los derechos humanos de los vagabundos.

Chile no es una Cuba gracias a los que tuvieron el valor de dar un basta a la izquierda en 1973, entre estos comunistas, su padre, brigadier de la época.

Puede haber, sí, y no estoy afirmando, una acción criminal de esos ‘oenegeros’ para llamar la atención contra mi persona, contra el Gobierno de Brasil, y esa es la guerra que nosotros enfrentamos.

En uno de mis viajes al extranjero, circa 2000, hubo una detención en Brasil y recibí la noticia de que grupos armados se “entretenían” matando niños vagabundos de las favelas brasileñas con rifles durante las tardes y las noches. Les disparaban desde parapetos ocultos. No había acción policial sobre ellos. Me pareció espeluznante ambas acciones, el matarlos y la inacción policial y de la justicia. Me decía en Chile no hemos llegado a tanto.

En Chile abordé un taxi y me llamó la atención el corte de pelo del chofer tipo fuerzas armadas y carabineros. Me acordé que miembros de las fuerzas armadas y de seguridad de la dictadura se habían enrolado como conductores de taxi.

Le comenté lo que sucedía en Brasil. Me dijo, no se apene, esa es una limpieza. Se dice que Ibáñez del Campo en su primera presidencia mandó fondear a vagabundos, pordioseros, homosexuales y otros seres humanos para él abyectos. Al parecer fondeó a algún miembro de la aristocracia chilena y tuvo que salir con pasaporte falso de Chile. Unos 20 años después el pueblo de Chile lo volvió a elegir presidente.

Bolsonaro justifica estas matanzas y hace el contrapunto con Bachelet que defiende los derechos de los vagabundos asesinados por estas brigadas de la muerte.

Bolsonaro, al aceptar esto y al considerar a los vagabundos sin derechos, se autocalifica de fascista irredento, confirmando todo lo que dice Bachelet; la sola elección del pueblo de Brasil de este ciudadano confeso fascista, que además de los vagabundos menosprecia a homosexuales e incluso a las mujeres en ciertas circunstancias, es una reducción del espacio cívico y democrático, y una clausura, desde el poder ejecutivo, de la democracia plena de todo el pueblo brasileño sin distinciones.

Se confirma esta conducta con su referencia al padre de Bachelet, no por las palabras contrarias que el Presidente de Chile dijera, sino porque la referencia refleja su ignorancia o su franca mala intención al respecto.

Quiero pensar que es ignorancia. El General Bachelet no fue enjuiciado por ser comunista, este es un error inaceptable en un Presidente de una República, porque no lo era ni lo fue nunca. Él fue masón como Allende aunque la Logia no lo reconoció después de su muerte.

El comunismo expulsó a los masones. El general Bachelet como toda la oficialidad que trabajó en el gobierno de la Unidad Popular fue condenado por ser Constitucionalista, por apoyar la Constitución democrática anterior a la actual construida por fascistas durante una dictadura fascista.

Los generales fascistas identificaron en las Fuerzas Armadas los fieles a la Constitución vigente al momento del golpe militar; los detuvieron y a varios que trabajaban en el régimen de Allende los torturaron con fines diversos.

El régimen militar, la Dictadura Cívico-Militar y el Golpe Militar que derrocó a Allende, y lo obligó a suicidarse, no nacen con la identificación de los constitucionalistas durante el Golpe. Nace durante la guerra fría exacerbada por la Revolución Cubana después de la cual las autoridades de EEUU se juran no permitir otra Cuba.

La nacionalización de la minería realizada por el presidente Eduardo Frei Montalva lleva a Nixon y a Kissinger a decir reventaremos la economía chilena y a buscar la recuperación del poder económico aun por un golpe militar, le encargan a la CIA ese trabajito.

Su servicio de inteligencia les informa que el escollo más grande son los militares constitucionalistas especialmente el Comandante en Jefe del Ejército,General René Schneider que en mayo de 1970 (gobierno de Frei Montalva) dijo, El ejército es garantía de una elección normal, de que asuma la presidencia de la República quien sea elegido por el pueblo, en mayoría absoluta, o por el Congreso Pleno, en caso de que ninguno de los candidatos obtenga más del 50 por ciento de los votos... Nuestra doctrina y misión es de respaldo y respeto a la Constitución Política del Estado”. (René Schneider, 8 de mayo de 1970).

Luego de la elección dirá: Hemos aceptado el veredicto de las urnas. Reconocemos y apoyamos en estos momentos a dos postulantes a la Presidencia de la República, que son los que obtuvieron las dos primeras mayorías relativas, el señor Allende y el señor Alessandri. Legalmente le corresponde al Congreso Nacional decidir cuál de los dos será el futuro Presidente de Chile, y a quien elijan ahí, lo debemos apoyar hasta las últimas consecuencias (septiembre de 1970)”.

El general Schneider garante máximo de la democracia chilena y los militares constitucionalistas firmaban su sentencia de muerte, de detención y tortura.

La CIA quería frenar el desarrollo democrático que llevaría a la nacionalización de toda la minería, y a la casi segura elección de Allende.

Busca un comando de derecha chileno que asesina a Schneider el 22 de octubre de 1970. El Golpe Cívico-Militar concertado entre la CIA y la derecha fascista chilena ya había empezado. Lo de Allende solo precipitó y justificó una intervención a gran escala con la intención de borrar todo vestigio de izquierda en Chile.

La catalogación del general Bachelet como comunista y de los vagabundos como sin derechos es típico del fascismo, etiqueta todo y da garantías a su medida.

Hitler cataloga a judíos y gitanos como sub-razas humanas; Merino, el almirante, presidente del Parlamento chileno justifica torturas y desapariciones de los opositores por ser humanoides, con solo apariencia humana.

La catalogación de las ONG como sospechosas de incendiarias agrega mérito a su fascismo. Me imagino a Bolsonaro cual Nerón, con toga y lira en mano, cantando las coplas a los incendiarios ONG, como Nerón las coplas de las favelas cristianas, que él incendia, para culpar a los cristianos del incendio de Roma, como Bolsonaro del incendio del Amazonas.

No tiene Bachelet que buscar fundamento de sus dichos, debe dejar hablar libremente a Bolsonaro, basta y sobra, pero, que pena por Brasil y su digno pueblo.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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