Chile, la explotación y la ganancia empresarial

Se cree que el concepto de explotación viene de Marx. No es así, la explotación se da en la cultura humana desde que aparece la propiedad de la tierra para trabajarla, por otros que no sean el propietario, y de los capitales que permiten a un patrón contratar asalariados.

La propiedad que es una apropiación de un terreno o capital, con la consiguiente expropiación de otros con iguales derechos de poseerla y que por menos poder, dinero o herencia no pudieron hacerlo, es uno de los fundamentos de la explotación consagrada en la Biblia.

“No hurtarán; no mentirán; no se engañen unos a otros. No jurarán en falso por mi nombre: profanarías el nombre de tu Dios. Yo, Yahvé. No oprimirás a tu prójimo ni lo explotarás” (Lev 19, 11-12). La explotación bíblica tiene relación directa con la falsedad, la injusticia y el robo: no pagar el salario “justo” para acumular el excedente como ganancia, lucro o usura.

“Miren, cuando ustedes ayunaban lo hacían por interés (negocio) y a todos sus obreros explotaban” (Is 58,3).

La paga miserable que se da al trabajador se equipara a un par de sandalias: “escuchen esto los que pisotean al pobre … diciendo: ¿Cuándo pasará el novilunio para poder vender el grano, y el sábado para dar salida al trigo, para achicar la medida y aumentar el peso, falsificando balanzas de fraude, para comprar por dinero a los débiles y al pobre por un par de sandalias, …?” (Am 8, 4-6).

La situación es simple, un propietario de tierra o de medios de producción contrata 100 trabajadores, que por su actividad, más la de él como trabajador, obtienen mercancías que él, y no los trabajadores (expropiación de su producto), vende en el mercado con lo que gana $1.000.000.

De esta ganancia debe descontarse lo que gasta en el funcionamiento y mantención de los medios de producción, digamos $100.000 y en los salarios de los 100 trabajadores y de él ¿Cuánto le paga a sus trabajadores y cuánto estima su propio ingreso como trabajador? Tiene $900.000 a distribuir menos el 20% de impuestos, suponiendo que no los evade ni elude, quedan $720.000, que distribuye mitad y mitad entre él y “sus” trabajadores: $360.000 entre 100 trabajadores y $360.000 para él.

Cada trabajador saca $3.600 y el empresario $360.000, 100 veces más que cada trabajador (no él). En una relación justa los $720.000 en 101 darían $7.128,7; pero entonces la empresa no “progresaría” porque la ganancia del patrón sería insuficiente para el crecimiento de la empresa y competir con empresas similares.

A esta no inversión de las ganancias en ingresos para los trabajadores, que son en verdad los motores de la empresa y por lo tanto sus propietarios reales aunque no legales (veremos luego lo de la ideología), se ha llamado explotación en sentido amplio por los marxistas (hay precisiones que no podemos dar aquí). Es aquella parte de la ganancia neta que se “enajena o expropia” al producto del trabajo del trabajador y de la venta en el mercado.

Hasta aquí no hay mayor contribución de Marx salvo algunas precisiones y nombres economicistas. Lo genial de su pensamiento es relacionar la explotación con la interpretación que los que tienen el poder en la sociedad hacen para ocultar esta injusticia evidente para cualquiera que haga cálculos mínimos.

Su concepto de ideología (distinto del concepto actual) es falsa conciencia, yo agregaría moral, ya que es una conciencia de atribución valórica de bondad.

La ganancia neta que queda para el empresario no es otra cosa que la explotación neta que no se reparte entre los trabajadores.

La ideología hace desaparecer el concepto de explotación, el de enajenación de la contribución productiva del trabajador como crucial para producir la mercancía, el de propiedad de esa mercancía por parte del trabajador, y reemplaza todo eso por la propiedad sobre la ganancia que tiene el empresario dada por la inversión de capital o por la propiedad de la tierra y todo esto refrendado por la “ideología” que genera las constituciones y las leyes basadas en el sistema de propiedad y no en las relaciones y propiedades de producción y agentes productivos.

El origen de la propiedad primitiva de la tierra y del capital es ignorado ¿por qué sólo algunos tienen extensiones de tierra o de capital?

Esto era evidente para los economistas liberales y les aterrorizaba el no poder justificar la distribución originaria de bienes o riquezas naturales.

Inventaron ideológicamente que era de origen divino y nadie podía oponerse a ello; si lo hacía era considerado anarquista, generador de violencia y condenado por las leyes.

La ideología se divinizó, la desigualdad, la injusticia, la falsedad, la mentira, la burla, la explotación, la expropiación, el pisoteo del pobre, el salario misérrimo, es decir todo lo que lleva a guerra, a revolución, al descontento era lícito y de origen divino. Los que exigen justicia, verdad, equidad, aún en la propiedad, son considerados delincuentes y deben morir: Cristo, Luther King, Gandhi y tantos otros.

Cuando se habla en Chile de salario ético, la derecha dice ¡cuidado! eso puede paralizar la inversión. No dicen que la inversión está motivada por la ganancia  que disfraza ideológicamente a la explotación; esta no es mala ni buena, simplemente es, sucede.

El sistema capitalista no puede evitarla y por eso el crecimiento capitalista aumenta inexorablemente la desigualdad real (no la medida por índices relativos como el de Gini); la humanidad crece en desigualdad; las transnacionales actuales son mucho más ricas y poderosas que las de hace 100 años, más que el aumento del PIB mundial.

La alternativa son los sistemas cooperativos, comuneros, de autogestión y otros donde los propietarios son todos y reparten las ganancias equitativamente. Son el enemigo mortal de los sistemas capitalistas.

La dictadura Militar-Neoliberal les hizo la guerra. Fíjese Ud. que la solución a las AFP son sistemas cooperativos donde todas las ganancias queden en los imponentes y no preferencialmente en los administradores o comisionados.

En Chile está prohibido las AFP cooperativas, es la negación total a la libertad de organización productiva previsional. Chile no es neoliberal y ni siquiera liberal. 

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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