Construir Mayorías

Ni laberinto ni zapato chino después de las primarias presidenciales. Desde el PDC no se creó este escenario presidencial, al contrario, nos consta que ha habido un esfuerzo de la Mesa del partido y de otras directivas por construir una alternativa unitaria de gobierno y ello requiere garantizar gobernabilidad, lo que se logra mediante un acuerdo parlamentario y candidatura única.

Lo primero (y lo hemos repetido majaderamente) es que hay que reconstruir unidad sobre la base de ponernos de acuerdo en un proyecto común, proceso que requería de tiempo. Una decisión nítida que dio origen a la declaración conjunta del PDC, el PS y el PPD, en aras de avanzar en un proyecto presidencial conjunto. Pero que más tarde los porfiados hechos- o las porfiadas decisiones- diluyeron y estamos en este escenario. Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno. Entonces no tienen cabida emplazamientos desde Unidad Constituyente, fuimos testigos en los resultados del domingo, que el fuego amigo es altamente contraproducente.

Lo que se requiere como Oposición es lograr una candidatura convocante. Cualquier otra fórmula puede ser un remedio peor que la enfermedad. La exigencia autoimpuesta es hacia la generosidad para construir esta unidad, y por cierto, actuar con sentido de realismo político: la situación es muy compleja, los partidos hoy día no tienen capacidad de conducir ni de liderar procesos, eso viene desde la ciudadanía, por ello yo recojo el argumento de algunos respecto que la participación de más de tres millones de personas el pasado 18 de julio, significa que la ciudadanía quiere formar parte en la toma de decisiones... algunos piensan que la primaria es la gran solución, pero son los mismos que no quisieron estar en la primaria legal. Ese es el único dilema que veo yo.

Entonces, la alternativa sería ir a una primera vuelta, pero es evidente que en ella se dispersan los votos, lo que hace inviable una alternativa de gobierno. También lo sabemos.

Lo cierto es que después de la primaria del domingo, la centro izquierda y una propuesta progresista tiene objetivamente un espacio grande donde hacer ver sus puntos de vista ante dos candidatos que representan ambos extremos, porque no nos confundamos respecto al candidato de Chile Vamos, cuyo sello es la continuidad de la actual administración.

El liderazgo de la Presidenta del Senado no surge de las cúpulas, sino que es una voz proclamada desde las personas, de parte de la ciudadanía que ve en ella una forma de hacer política trasparente y en escucha activa a las fuerzas vivas, a todos los sectores de la sociedad. La coherencia y credibilidad con fuerza y potencia será la que logrará marcar un camino para hacer cambios y el contrapeso a la Derecha.

Reconstruir confianzas por sobre condiciones sine qua non para ponernos detrás de una candidatura competitiva es la tarea. Es indesmentible que estamos frente a decisiones personales e individuales que no pretendo empujar, pero también es cierto que este proyecto debe ser colectivo. No perdamos de vista que la forma en que se definirá a la candidata o candidato es irrelevante, comparada al trabajo que se debe realizar para llegar a un proyecto político común.

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