De muerte y de silencios: El actuar de occidente en la muerte de Bin Laden

Este lunes hemos visto como la muerte de Osama Bin Laden ha acaparado gran parte de los informativos nacionales e internacionales. Sin embargo, Llama la atención las formas en que esta muerte es presentada desde medios occidentales: como un triunfo de Estados Unidos.

Artículos periodísticos mencionan las celebraciones que en Nueva York se han sucedido en torno a la muerte del principal líder de Al Qaeda, al tiempo que se desencadena una paranoia colectiva y una sensación de total falta de seguridad global, frente a posibles ataques terroristas a blancos norteamericanos en el mundo.

Si Bin Laden era una amenaza constante y uno de los hombres más buscados por el FBI, ¿no debería su muerte generar un sentimiento de seguridad y tranquilidad, más que una alerta por futuras represalias desde grupos terroristas? Por otro lado, la muerte de Bin Laden de un disparo en la cabeza, producto de la violencia de las tropas de elite norteamericanas en suelo Pakistaní, de qué manera puede ser considerado un triunfo de Estados Unidos y de "todas las democracias" como afirmó Silvio Berlusconi, más bien es violencia respondiendo a la violencia; esta muerte y el proceso de intervención en Medio Oriente por parte de Estados Unidos en la última década, no tiene nada de democrático. José Miguel Insulza ha dicho que "le parece razonable si tiraron el cuerpo de Osama al mar" (La Tercera, 2/05/2011).

Si arrojar el cuerpo en el mar, tuvo como móvil político evitar que una tumba en tierra se transformara en un lugar de veneración para sus seguidores (New York Times, 02/05/2011), en realidad solo ha incrementado el carácter mítico de este fugitivo que por una década vivió en la clandestinidad, y que dadas las circunstancias de su muerte y la imposibilidad de constatar la existencia de su cuerpo inerte, puede generar la creencia de que en realidad no ha muerto. Da esta situación, cabe preguntarse entonces, ¿cuál es el estatuto jurídico de Bin Laden, muerto o desaparecido?

La muerte de Bin Laden ocurre en un momento muy preciso de la política internacional. El fin de semana, todos habíamos oído que los ataques de la OTAN sobre Libia, habían costado la vida del hijo menor y tres nietos de Gadafi. En Estados Unidos, Obama lanzó hace pocos días su candidatura para la reelección presidencial.

Este aparente triunfo sobre el terrorismo, lo distancia de las críticas y sensación de fracaso que la guerra contra al Qaeda iniciada por Bush en 2001, había dejado entre los votantes norteamericanos. La prensa estadounidense destaca cómo, dentro de círculos republicanos se aprueba y se celebra la muerte de Bin Laden como un triunfo del actual presidente, con los consecuentes dividendos para sus índices de popularidad.

Por otro lado, en los últimos meses hemos visto cómo los países islámicos del norte de África han enfrentado crisis políticas, que en occidente se han leído como procesos democratizadores, y liberalizadores de la política en el Medio Oriente. Liberal en el sentido occidental moderno, obviamente.

Al parecer desde el Norte de África hacia el Medio Oriente se estaría produciendo un proceso de occidentalización de la política, según lecturas unilaterales desde analistas norteamericanos y europeos. Sin embargo, poco y nada sabemos de las lógicas culturales y políticas de estos pueblos, los procesos que allí ocurren nos llegan mediados por los medios globales occidentales, no sabemos si realmente los grupos políticos disidentes pugnan por reformas liberales al estilo occidental en sus países.

Lo que sí está claro es que Estados Unidos y la OTAN están sacando provecho de ellos, y están haciendo un ofensiva militar y de violencia renovada en estos países, ahora ya no solo luchando contra el terrorismo por la seguridad de occidente, sino por la liberalización y las reformas democráticas de estas sociedades.

Una vez más, estamos ante la imposibilidad de leer las sociedades islámicas, sin la mediación de occidente. Al hacer desaparecer el cuerpo de Bin Laden en el mar, ¿qué es lo que realmente se pretende borrar e inscribir en la memoria de estos diez años de lucha contra el terrorismo en Medio Oriente? ¿Es verdad, que el mundo es un más seguro con Bin Laden muerto? O solamente asistimos a otro ciclo de violencia y hegemonía de Estados Unidos y la OTAN sin contrapesos a nivel global. El terrorismo islámico y Bin Laden no me hacían sentir seguro, pero ciertamente, este nuevo escenario tampoco.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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