¿Es el fin de la izquierda y de la derecha?

Los grupos políticos de extrema derecha en varios países han desplazado el espectro político hacia su molino. Los partidos de centro derecha aparecen como de izquierda. Ideológicamente no es así. Es más bien la inoperancia de la izquierda especialmente la chilena que no atina a recuperar su ideología, desdibujándose y no ofreciendo al país programas ideológico-valórico-culturales sólidos. La derecha opera igualmente, aunque propone medidas inmediatistas a-ideológicas como palos de ciego populistas.

La izquierda y derecha parecen tener un fondo genómico en la especie humana y han evolucionado con ella, los conservadores y los buscadores de novedad o revolucionarios.

Heráclito propone que todo cambia, nadie puede bañarse dos veces en el mismo río; el ser y el no ser son el mismo proceso. Parménides y Aristóteles dicen ¡no! Lo que es, es y lo que no es, no es, la indagación busca lo que es; lo que no es, es inaccesible. Heráclito enseña a Cratilo y este a Platón que hereda el devenir cambiante.

Parménides es seguido por Aristóteles que incluye la doctrina de la identidad y de la propiedad privada personal.

Choca con Platón para quien la propiedad es pública o social: la cosa pública o República.

Reacciona Aristóteles y critica duramente a su maestro como comunista iluso.

Las ideas de Platón se heredan y vía San Agustín pasan a la escuela Franciscana con Roger Bacon, Duns Scoto, San Buenaventura, Ockham y los físicos como Nicolás de Oresme y Galileo Galilei.

Entre los actuales con la teología de la liberación está Leonardo Boff. En la filosofía no católica el pensamiento heraclitiano -platónico pasa a Kant, Hegel, Marx y a las izquierdas que conocemos hoy.

El pensamiento aristotélico es tomado por los dominicos con su mayor exponente Tomás de Aquino y por los Jesuitas con Francisco Suárez, con quien se forma Belarmino que condena al franciscano Galileo. La línea tomista es continuada por Jacques Maritain, filósofo clave para la Democracia cristiana.

La izquierda y derecha de ahora vienen de la Revolución Francesa donde los que querían la República y el gobierno del pueblo se ubicaban a la izquierda en la asamblea y los moderados, nobles y aristócratas partidarios de la monarquía y nobleza se ubicaban a la derecha.

Hubo muchos clubes o grupos de opinión revolucionarios. Entre ellos los de la izquierda burguesa republicanos del club de los jacobinos, que funcionaba en dependencias de los dominicos con no poco de Aristóteles - Tomas de Aquino y que no consideraban al pueblo llano, de este grupo fue Robespierre, y el grupo popular que se reunía en dependencias franciscanas y que incluía a todos incluso a los sans culottes o potopelaos, con Danton, Marat y Hebert.

Las ideas revolucionarias, que venían desde los griegos y cristianos, fueron escritas por un franciscano laico en un cartel con el cual se paseaba por París: libertad, igualdad y fraternidad.

La libertad era de los opresores, “contre nous de la tyrannie, l’étendard sanglant est levé”: reyes, aristocracia y nobleza, fue la idea de la izquierda; esta es una libertad general contraria a cualquier opresión.

El liberalismo económico redujo la libertad para invertir, instalar empresas, tener propiedades y así reducida se apropió de ella, renunciando a las otras libertades, de trabajo digno y equitativo y libertad de propiedad de ideas, de concepciones de mundo.

La izquierda no entiende la libertad sin equidad de ejercicio o grados de libertad y sin fraternidad, solidaridad o integralidad social. Es una diferencia crucial entre los conceptos de libertad de la izquierda y la derecha, para la cual la libertad es individual sin condicionamientos comunitarios.

La izquierda se ha quedado como vaca frente a un piano en el devenir chileno.

La izquierda está ausente en los pingüinos, No+AFP, no al capitalismo, no a las transnacionales y a la oligarquía chilena que expolian a Chile y otros movimientos sociales en Chile y en el mundo.

La descomposición moral del país es un panorama que la izquierda contempla con tolerancia y quizás agrado por colusión de algunos de sus militantes.

El quiebre de casi todas las instituciones que mucho tienen que ver con la igualdad, fraternidad y libertad, no parece preocuparla. Nada propone la izquierda para la corrupción.

La destrucción total del Estado republicano de Chile, bastión otrora de la izquierda, no solo es tolerada sino fomentada a través de sus gobiernos, vendiendo o regalando los bienes del Estado, destruyendo su organización y rematando a precio de huevo sus empresas.

La educación, la salud eran propiedades del Estado que funcionaban mejor que en casi todos los países latinoamericanos excepto Cuba; la izquierda contribuyó a su destrucción y por ende a la destrucción de la República.

Es vergonzoso que el SENAME, SAG, INE, Conaf, Servel, TV, y tantos otros no sean entidades estatales autónomas, profesionales, científicas, con ética y transparencia funcionaria.

Más vergüenza aún que sean reparticiones políticas, botines del gobierno de turno.

Es el colmo el Ministerio de Ciencia y de Cultura. La ciencia y la cultura deben ser entidades estatales autónomas de pe a pá.

En el problema de los pueblos amerindios, nada de fondo han dicho los políticos. La situación es grave porque no se quiere aceptar la pluralidad religiosa, ideológica de visión y valoración de mundo.

De fondo está la concepción de pertenencia a la naturaleza, contradictoria con la concepción de propiedad.

Si se quiere solucionar el problema se necesita un cambio constitucional radical en donde el Estado que también está constituido por los pueblos indígenas tendrá que ser plural, con juridicidad plural donde quepan los que viven de acuerdo a la pertenencia a la naturaleza y los que se apropian de ella expropiando de ella a los que llegaron tarde o no tenían dinero.

La propiedad de la tierra está en contradicción con todo lo que sabemos de ciencia y evolución biológica o cultural y del genoma. Pero la izquierda y la derecha permanecen al margen de casi todos los descubrimientos de la ciencia.

La evolución y el genoma ha demostrado la igualdad irreductible de los seres humanos ya que de 1000 nucleótidos sólo nos diferenciamos en 2 y la fraternidad universal ya que todos, no solo humanos sino seres vivos, procedemos de los mismos genomas. La ciencia ha probado que la igualdad y fraternidad tienen un sustrato materio-energético poderoso y la violación de esta realidad lleva inexorablemente al enfrentamiento, a la opresión y a la guerra.

Esta ciencia hace tambalear al concepto de libertad. La intuición amerindia que nos pertenecemos a la naturaleza es cierta.

La constitución y el Estado de Chile son extremistas porque le sacan la madre (la tierra), y le chupan la sangre, el agua a estos pueblos para los cuales estas realidades son sagradas.

Las izquierdas y derechas están, o se hacen, ciegas, sordas y mudas. 

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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