Juntas, congresos y política

En reiteradas oportunidades he rechazado las críticas de los partidos políticos y las versiones parciales a las expresiones oficiales que a veces provienen de personas que no tienen autoridad  moral para ello.  No me refiero a conocimiento de los hechos, porque ellos usan libertad de expresión  por la que he luchado por 80 años así como lo señala en la  historia desde Pedro Aguirre hasta ahora.

Esta lucha la aprendí de personeros políticos, profesores, obispos y compañeros de vida de tantos parlamentarios del Senado y la Cámara que defendieron la censura de prensa, pero que terminaron defendiendo la libertad de la política, el derecho a rezar a su Dios y la libertad de los y las periodistas detenidos o presos.

Por eso escribo estas líneas, porque en la serenidad y mayor comprensión de los errores personales  y ajenos, aun en estos años de desprecio de la política, defendiendo su rol, me exijo a mi mismo el respeto de mis pares que fueron luz de ética, honradez personal  y colectiva.

Hoy se usa un escaso lenguaje procaz que en nuestro vocabulario ha servido para pedir lo imposible y cubrir los errores o delitos personales, la soberbia, la iracundia o el simple “garabato” detrás de una sonrisa boba sirven a este propósito ( recuerdo que en Chile fueron los frailes españoles los que introdujeron como una forma de evitar las blasfemias ibéricas).

Sin embargo en medio de estas circunstancias ominosas surgen actos comunitarios que reivindican los debates serios y positivos como los que encabezan estas líneas. 

La Democracia Cristiana realiza una Junta Nacional que esperamos sea acorde con su vieja tradición. Será fraterna, orientadora, que muestre el camino a seguir en el futuro.  Es mi Fe en el futuro a la que he apelado en todas las ocasiones anteriores y como siempre con ideas claras.

Fuerza testimonial para surgir de nuestros lemas, fraternidad para no confundir el respeto con el simple cariño, aunque como dicen  eufemísticamente los andaluces “en un sillón tienen la misma opinión “.

Por su parte el partido Socialista se reúne en Consejos para resolver mejor la coyuntura y su futuro del que no puede ser ajeno  más allá del aprecio que les tengo a mis viejos colegas desde mi juventud.

El partido Radical volverá a su exuberante fronda sin la cual no se entiende la República.

Los propios jóvenes del F.A. llaman a discutir comunitariamente dejando atrás las guerrillas y el partido Comunista es capaz de reconocer el debate como método y nadie puede desconocer el aporte al Gobierno de Salvador Allende que no fue recogido.

Soy de oposición a secas, pero valoro la presencia  en el oficialismo, que aunque apoyaron el Golpe  Cívico Militar, hoy buscan  retomar cabalmente la Democracia.

Por último, aprecio el aporte del PPD para colocar el debate antes de la confrontación  en Consejos y debates  en materias importantes  para el futuro de Chile.

Tengo la fe del carbonero en que volveremos al debate, la esperanza y que después volveremos hacer fraternos, educados, respetuosos, solidarios, consecuentes y Chile retomará su prestigio.  Como decía el viejo  Dr. Pedro Cortés Toro, de  Los Ángeles, “lo cortés no quite lo toro”.

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Edición
Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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